Wadi Rum

AVENTURA por el MUNDO

Wadi Rum

Una vez cogimos la Carretera del Rey a la salida de Wadi Musa, tardamos unas dos horas en llegar a Wadi Rum. Previamente atravesamos el Centro de Visitantes donde nos pararon en mitad de la noche para cobrar los 5 JD que permite el acceso al Área Protegida. Desde Barcelona me había puesto en contacto con un campamento beduino que tenía muy buenas críticas y precios igualmente buenos. De todas las conversaciones que mantuvimos vía mail, acordamos pasar la primera noche en la haima, con cena incluida y al día siguiente, realizar el tour completo por el desierto terminando con el retorno en camello al pueblo de Rum, donde teníamos el coche.

En realidad habíamos acordado dos noches pero durante los días en Petra decidimos pasar solo una noche y tras el tour ir directamente a Aqaba para aprovechar dos días completos de buceo y prescindir de la segunda noche en el desierto. El verdadero problema fue que llegamos al Village con un mano delante y otra detrás sin saber a dónde o a quién dirigirnos. Paramos a unos chicos jordanos que había por la calle del pueblo y a los que pregunté por Eghab del http://www.bedouinexpedition.com Bedouin Expedition Camp. Daba por hecho que en un pueblo tan pequeño se conocerían todos, y así fue. Nos llevaron a una casa con una gran sala de recepción y nos dijeron que Eghab llegaría en breve. Al poco, un occidental con teléfono en mano se sentó junto a nosotros e hizo de intermediario con el que supongo que era Eghab al otro lado del teléfono. Nos preguntaron cual era la idea de tour que teníamos, cuantas noches, personas…Eghab llegará en unos 10 min, está viniendo desde el campamento. Pues nada a esperar con una cerveza sin alcohol que vendían en una tiendecita aledaña. Al poco apareció un esbirro del Bedouin Camp y nos dijo que cogiéramos el equipaje para el desierto para acto seguido salir en jeep hacia el campamento. Montamos en la parte de atrás que iba descubierta y arrancamos en mitad de la noche hacia el desierto de Lawrence de Arabia con una luna tan llena que parecía que fuese de día.
De pie en la parte trasera, en mitad de la noche, sentíamos una vez más la emoción y la aventura del desierto. 9 meses atrás, habíamos tenido el placer de visitar el desierto del Sahara, pasar la noche en una haima bereber y recorrer las dunas a lomos de un dromedario en pleno mes de agosto. El desierto de Wadi Rum es muy diferente al Sahara que está formado por infinitas dunas de arena roja.

Wadi Rum

Wadi Rum

Wadi Rum es un desierto de arena y formaciones rocosas de granito y arenisca situado a 1600 m sobre el nivel del mar, con indicios de vegetación en los cañones de las innumerables montañas que se elevan en todas direcciones. Según la naturaleza de la roca se puede distinguir entre desierto blanco y negro dependiendo del color de la arena procedente de la erosión. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, ofrece multitud de puntos visitables imprescindibles como el cañón Khazali, las dunas, los puentes naturales de roca y los rastros aun en pie que Lawrence de Arabia dejó a su paso por Wadi Rum, entre otros.

En cuanto llegamos al campamento, nos enseñaron la haima, perfectamente equipada con tres camas y mantas. Después nos mostraron loas baños-duchas y la haima principal donde servían las comidas ocupado por unos pocos viajeros y tres beduinos que cantaban y tocaban instrumentos de madera mientras todos tomaban te. Nos fuimos al fondo de la tienda a cenar sentados en las alfombras que tapizaban el suelo mientras escuchábamos los cánticos beduinos. La cena consistía en una especie de pisto muy rico con pollo a parte y toneladas de pan de pita muy típico en gran parte de los países mediterráneos. Una vez que acabamos se acercaron a servirnos te al tiempo que apareció Eghab, mi contacto del campamento, a darnos la bienvenida. Nos comentó el itinerario que realizaríamos al día siguiente extendiendo un mapa sobre la mesa. El tour completo duraba aproximadamente 6-7 horas y recorreríamos en 4×4 gran parte de Wadi Rum, visitando lo mas representativo de la reserva como os detallaré a continuación.

Nuestra ruta por Wadi Rum en 4x4

Nuestra ruta por Wadi Rum en 4×4

Pusimos el despertador a las 7 para desayunar en la haima-comedor y prepararnos para comenzar el tour a las 8. El desayuno consistía en pan de pita con queso y mermelada, huevos cocidos, te y yogur como venía siendo tradición durante nuestro viaje por Jordania. Poco a poco fueron llegando el resto de ocupantes del Bedouin Camp, que en total no seríamos más de 12. En cuanto terminamos fuimos a por el equipaje que teníamos en la haima, pues el tour finalizaba en el pueblo de Rum donde nos estarían esperando con nuestras maletas.

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Comenzamos en tour privado montados en la parte trasera del 4×4. Íbamos de pie apoyados en la cabina del conductor y todo lo que estábamos viendo parecía fascinante. La extensión de la Reserva se abría ante nosotros mientras “Audi”, nuestro guía beduino, atravesaba las dunas a toda velocidad. Subimos a lo alto de una de ellas y paró el todo terreno. Desde allí nos mostró la gran diferencia de color entre el desierto negro y el desierto blanco, dependiendo del tipo de roca erosionada de la que procedía la arena. Además, en la base de algunas formaciones rocosas se veían pequeños campamentos rústicos cuyas tiendas eran de tela negra, ante lo cual, Audi nos comentó que eran realmente nómadas beduinos que se trasladaban por el desierto siguiendo la lluvia con sus camellos. A lo largo del tour pudimos ver unos cuantos campamentos salpicando el paisaje e incluso interaccionar con sus dromedarios.
Um Fruth Bridge, Wadi Rum

Um Fruth Bridge, Wadi Rum

Bajamos de la duna y seguimos durante un buen trecho campo a través hasta que llegamos al puente de roca natural conocido como Um Fruth. Bajamos del coche y subimos a lo alto desde donde puedes disfrutar de vistas increíbles. El arco de Um Fruth está hecho por la erosión del viento cargado de partículas que van puliendo la roca arenisca fácilmente erosionable, como se puede apreciar el las miles de formas que toman las rocas a lo largo y ancho del desierto. En wadi Rum había unos cuantos arcos naturales de roca, incluso de mayor tamaño, pero visto y escalado uno, nos dimos por satisfecho y seguimos hasta el siguiente punto del tour…el Cañón Mahama. Audi, nos dejó allí y nos advirtió que nos esperaría al otro lado. ¿En serio?. El cañón Mahama, es un desfiladero sombrío en el que crece abundantemente la vegetación, se va estrechando hasta tal punto que tan solo circula un sendero de arena de dos metros de anchura al pie de dos paredes verticales. Echamos unos 45 minutos en atravesarlo. Obviamente estábamos solos, como en casi todo el recorrido. Una vez que salimos al otro lado, vimos a lo lejos el 4×4 de Audi que jugaba a las cartas con otro beduino a la sombra del coche. Recorrimos las inmediaciones del cañón donde se asentaban restos de campamentos abandonados y el vasto desierto que se extendía ante nosotros.

Cañón Mahama, Wadi Rum

Cañón Mahama, Wadi Rum

Volvimos de nuevo a la parte trasera del coche y seguimos el camino. La siguiente parada fue la casa de Lawrence, bueno más bien lo que quedaba de ella. Cuando el oficial T. E. Lawrence se asentó en el desierto de Wadi Rum para establecer su base de operaciones durante la Rebelión Árabe de la que formó parte, empleó una antigua construcción nabatea para levantar una cabaña en la que refugiarse. Parte de esta cabaña hecha de ladrillo, aún está en pie. A su lado, una haima beduina abierta por los cuatro costados para sentir la brisa, nos esperaba con té recién preparado.

Restos de la casa de Lawrence de Arabia

Restos de la casa de Lawrence de Arabia

Haima beduina de Wadi Rum

Haima beduina de Wadi Rum

Aceptamos la invitación y nos sentamos en su interior desde el que divisábamos gran parte del desierto, mientras conversábamos con los beduinos, que nos reponían te una y otra vez. Audi nos ofreció la comida que llevaba para nosotros en el todo terreno, pero aún no eran ni las 12 del mediodía así que le dijimos que más adelante. Tras casi una hora en la haima, seguimos el recorrido en dirección a las dunas de arena roja. De camino nos topamos con una familia de dromedarios salvajes y una cría que apenas tenía dos semanas. Bajamos del coche y nos acercamos todo lo que pudimos a la cría y su madre que pastaban libres por el desierto. Tengo que decir que fue uno de los mejores momentos del tour, por su autenticidad y por la oportunidad de ver a estos animales en estado salvaje y poder acercarnos casi hasta tocarlos. Continuando el tour, la siguiente parada fue las antiguas inscripciones “anfashieh, que cuentan con más de 2000 años. Datan del periodo nabateo y tamúldico -último periodo romano- y fueron hechas, entre otras muchas cosas, para indicar el paso de caravanas en su ruta hacia Petra o Arabia, así como representar el comercio y la forma de vida en aquel momento.
Camellos salvajes de Wadi Rum

Camellos salvajes de Wadi Rum

El siguiente punto fueron las Dunas de arena roja, más bien la gran Duna, porque no había más. Aquí sí se juntó un montón de gente intentando subir a lo más alto, había incluso un par de europeos que cargaban con una tabla snowboard Chocado para tirarse desde arriba. Era más de medio día y el calor empezaba a apretar, no me quiero ni imaginar como sería en agosto, bueno no me lo imagino, lo sé, porque lo viví el año anterior cuando atravesamos el sur de Marruecos desde el desierto de Merzuga hasta Marrakech.
Sobre la duna roja de Wadi Rum

Sobre la duna roja de Wadi Rum

Antiguas inscripciones de caravaneros por Wadi Rum

Antiguas inscripciones de caravaneros

Antes de emprender la marcha, Audi intentó subir por la Duna con el 4×4 para recoger a mi padre que se reía de el porque no podía subir…y vaya que si podía. Cogió unos cuantos metros de carrera y arrancó el coche a toda velocidad subiendo por la duna casi vertical Chocado. Después de recoger a mi padre seguimos por el desierto hasta el Cañón Khazali. Este cañón famoso por sus enormes dimensiones fue el punto donde los caravaneros y nabateos se refugiaban del calor durante los meses del verano. Tiene una profundidad de varios kilómetros donde crece la vegetación y corre el agua entre sus estrechas paredes. Además cuenta con una gran cantidad de pinturas rupestres en sus paredes, hechas por los nabateos 2000 años atrás. Las inscripciones perfectamente conservadas reflejan dromedarios y caravaneros, una mujer dando a luz y las marcas de pies y manos grabadas en la roca. Intentamos avanzar por el cañón pero cada vez era más estrecho y con saltos de piedra, así que decidimos salir y dirigirnos a la haima que había a pocos metros donde nos esperaba Audi con nuestra comida.

Cañón Khazhali, Wadi Rum

Cañón Khazhali, Wadi Rum

La comida consistía en una ensalada Cesar a base de atún, pepino, queso, tomate y pan de pita con abundante te beduino cortesía de la haima. En cuanto terminamos pusimos rumbo al Manantial de Lawrence para montar en los camellos que nos estaban esperando. El manantial descrito por T.E. Lawrence descendía de la montaña mediante una canalización hasta un abrevadero y servía para abastecer a los camellos de agua. El final del tour estaba marcado por el último trayecto en camello desde el manantial hasta el pueblo de Rum que duró aproximadamente 45 minutos-1 hora. Llegamos cerca de las 14.30 al coche a lomos de tres camellos arriados por un niño jordano. Una vez frente a la misma casa de donde salimos terminó nuestra aventura en Wadi Rum. Nos despedimos de Audi, y le pagamos el tour a Eghab (55 JD noche+tour+camellos) que andaba por allí mientras nos tomábamos una cerveza sin alcohol. Así que con las mismas, nos despedimos de la gente y subimos al coche que estaba como 200 grados y salimos pitando hacia Aqaba. Terminaba la etapa de Wadi Rum y comenzaba la del Mar Rojo. La verdad que el desierto fue una pasada, de arena roja, blanca y negra según el sitio. Roca amarilla predominando por encima de todo, camellos salvajes, campamentos beduinos, vegetación entre las grietas de las montañas y tranquilidad y paz absoluta. El trato fue estupendo y la experiencia, una vez mas, sobresaliente. Con cierta pena, salimos poco a poco del área protegida hasta que llegamos a la autopista del desierto que nos conduciría al Mar Rojo y sus arrecifes de coral.

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