Recorriendo Bali en 8 días por libre

AVENTURA por el MUNDO

Recorriendo Bali en 8 días por libre

Lo más imprescindible, cómo llegar por libre y los timos de la isla

Bali es una isla muy grande y las distancias son considerables porque al ser volcánica no todos los puntos de interés están interconectados con carreteras y estás obligado a dar grandes rodeos. Por esta razón, tracé una serie de rutas de día entero con salida desde Ubud y Kuta. Estas tres rutas (rojo, azul y negro) abarcan los mejores puntos de la isla sin  rodeos y en tramos más o menos rectos.

mapa-bali

Tomamos tierra en el conocido aeropuerto de Bali y fuimos directos a la oficina de taxis pasando olímpicamente de los abrasadores taxistas freelance. Por curiosidad, pregunté a uno de ellos la tarifa al hotel que teníamos reservado para saber si acaso era más barato que los 250.000 rp de la oficina… 400.000 rp, no graciaaaas.

Contratamos el taxi oficial y cuando llegamos al taxista para enseñarle la dirección del hotel nos salta con que no está exactamente en Ubud, sino en las inmediaciones y eso supone 75.000 rp más. Ya empezamos con rollos. Efectivamente ya sabíamos que no estaba en el mismo Ubud sino en la carretera que une el aeropuerto con Ubud, lo cual a mi manera de ver es menos dinero, no más. Así que le dije que parase en Ubud y nosotros ya nos apañaríamos para llegar. Ya me encargaría de parar el coche cuando pasásemos cerca, gracias al gps del móvil. Al final no hizo falta, nos dejó en el hotel por el precio oficial.

El hotel en si, era el maravilloso Suli Resort & Spa, y digo maravilloso porque está situado en medio de los arrozales con un estilo hinduista genial. Se trata de un hotel-fundación que ayuda a los niños más desfavorecidos a alcanzar una educación, aprender idiomas y entrar en contacto con turistas de todas partes del mundo en un entorno acogedor y tranquilo. El enclave del hotel era perfecto, las habitaciones limpias y cómodas y además nos proporcionaban alquiler de moto con seguro incluido por 70.000 rp/día. Los niños de la recepción nos proporcionaron un sobre con múltiple información del hotel, clave wifi, sesiones de yoga, transporte y un montón de cosas más. Nos llevaron las cosas a la habitación y por el camino nos cruzamos con unos cuantos niños más que nos sonreían e inclinaban la cabeza. Era como estar en el país oriental de nunca jamás.

Vista de los arrozales desde el hotel, Ubud, Bali

Vista de los arrozales desde el hotel, Ubud, Bali

1.Ubud: el pueblo mágico de Bali

Está situado en el centro de la isla y proporciona la ubicación estratégica perfecta para conocer el interior de Bali. Además cuenta con un gran número de templos hinduistas, centros de artesanía y restaurantes ecológicos con vistas a los arrozales. Pero sobre todo cuenta con una de las visitas más obligadas de la isla, el increible Santuario Sagrado de los Monos. 

Teníamos planeado ir al Santuario el mismo día de llegada, pero decidimos dejar la moto en la calle principal y patear el pueblo a ver que nos ofrecía el famoso Ubud. La verdad es que es fascinante, sin duda lo mejor de Bali. Si te asomas a algunos locales, puedes ver que al otro lado había plantaciones de arroz en lugar de patios interiores. En la calle principal que corta transversalmente a Monkey Forest se encuentra el ayuntamiento, el mercadillo y los templos más importantes de la ciudad, donde hacen espectáculos de danzas balinesas y gamelán, justo entre el Sturbucks y el Café Lotús. 

Entramos en el templo Pura Taman Saraswati, unos pocos metros más allá, que casualmente su interior estaba abierto. Este templo presenta un estanque de nenúfares que da paso a un patio sirviendo de entrada al templo principal, donde se celebran actuaciones ciertos días de la semana. El Café Lotus está prácticamente integrado en el templo, sus mesas colindan con el estanque con lo cual puedes cenar mientras ves el espectáculo de gamelán y danzas balinesas. El interior del templo es muy grande y recargado de esculturas. Demonios, guerreras, ofrendas y merus conforman el interior de Saraswati, templo levantado en honor a la diosa de la sabiduría.

Pura Taman Saraswati, Ubud, Bali

Pura Taman Saraswati, Ubud, Bali

Fuimos al mercadillo, tanto a las tiendas de la calle como en la locura que se esconde en los pisos superiores. Me recordó ligeramente al mercado de fin de semana de Chatuchak en Bangkok pero a mucha menor escala. Visitamos los templos desde fuera porque estaban siendo acondicionados para el espectáculo de la noche. Conforme iba pasando la tarde fuimos pensando en buscar un warung para cenar y algún estudio de tatuajes para nuestro próximo tattoo viajero.

Encontramos un sitio encantador en la misma calle de Monkey Forest, justo cuando subes la cuesta a mano izquierda según vienes del santuario. Un restaurante local hecho de madera con una pequeña terraza donde se podía cenar de cara a la calle. Aún no había gente y nos sentamos a cenar. El precio de la comida indonesia apenas alcanzaba el euro, y las sopas de pollo con verduras tipo bakso, no llegaban a 10.000 rp. Además combinado con unos batidos naturales de plátanos cenamos de maravilla con un servicio excelente. Por lo general, cuando viajamos intentamos mimetizarnos con el país lo máximo posible, tanto a nivel social, como gastronómico.

En cuanto terminamos, sacamos la guía y esbozamos el itinerario para el día siguiente. Templos, rituales, arrozales, volcanes, manantiales, mercados… Bali iba y estaba siendo toda una revelación.

2. Santuario Sagrado de los Monos. Monkey Forest

Tras el desayuno, marqué la ruta del día con el gps y salimos primero hacia el Santuario Sagrado de los Monos. Aparcamos justo enfrente, donde no pagamos nada ni antes ni después. Pagamos los 20.000 rp/pax de la entrada al santuario y compramos un racimo de plátanos. En cuanto pusimos un pie dentro, varios monos corrieron hacia nosotros al ver las bananas. En Santuario Sagrado de los monos me pareció un sitio excepcional en todas sus dimensiones.

Santuario Sagrado de los Monos, Ubud, Bali

Santuario Sagrado de los Monos, Ubud, Bali

Es un bosque situado en las límites de Ubud que alberga tres templos y una colonia de 300 monos protectores de los santuarios. Los templos conectados entre sí por caminos custodiados por árboles sagrados y ficus centenarios con lianas hasta el suelo, hacen de este recinto un lugar sacado de películas tipo Indiana Jones. Además. Hay un río en el fondo de un cañón que atraviesa el santuario sagrado. Sobre él, un puente de piedra arqueado en forma de demonio y decenas de esculturas talladas en piedra de animales mitológicos, brujas y demonios. La vegetación tropical se lo comía todo con cientos de macacos campando a sus anchas.

Bruja devora-niños de Monkey Forest, Ubud, Bali

Bruja devora-niños de Monkey Forest, Ubud, Bali

Antes de comenzar la visita al santuario, los monos se lanzaban a nuestra espalda desde los árboles para conseguir comida. Recorrimos el santuario durante más de dos horas, visitando cada uno de los tres templos. Primero nos dirigimos al Pura Dalem Agung, custodiado por varias esculturas talladas en roca recubiertas de verdín y musgo. Es de pago pero se ve perfectamente desde fuera.

Después bajamos la escalera de piedra sobre el cañón del río y llegamos al Templo de la Primavera Sagrada. Está situado junto al arroyo y rodeado de vegetación tropical. Por último, subimos de nuevo las escaleras y paseamos por los caminos centrales plagados de monos y esculturas de piedra hasta llegar al Templo de la Cremación donde dos brujas devora-niños aguardaban en la entrada. No os exagero si os digo que la visita al Bosque Sagrado es una visita imprescindible, tanto como paro no descartar volver en los días sucesivos.

3. Goa Gajah: la Cueva del Elefante

Con muy pocas ganas de salir de aquel bosque mágico seguimos la ruta que habíamos marcado. Cerca de las 11, llegamos al templo Goa Gajah conocido como Cueva del Elefante. Situado tan solo a 3 km del Bosque Sagrado, en el cercano pueblo de Bedulu. A medida que nos acercabamos íbamos viendo indicaciones del templo hasta que un cartel gigante te marca la entrada. Aparcamos unos metros más allá del parking para ahorrarnos el ticket, porque empezábamos a quedarnos sin pasta. El templo tiene varias piscinas talladas en roca con peces gigantes, donde mujeres, hombres y niños se purifican antes de las oraciones. La entrada de la cueva del elefante es un demonio con la boca abierta y las manos abiertas sobre sus sienes. La escultura de Ganesha en su interior, con forma de elefante, es la razón del nombre del templo. Una vez visto, seguimos la ruta.

Goa Gajah o Cueva del Elefante, Bali

Goa Gajah o Cueva del Elefante, Bali

Siguiendo la carretera hacia Tampaksiring, paramos en el templo Pura Penataran Sisih, antiguamente el templo más importante del reino. No tiene nada de especial, todos los templos son impresionantes pero este no destaca por nada. Sin embargo está de camino y es el primer templo balinés que recorrimos de esquina a esquina. Desde los espacios sagrados conectados por puertas profundamente decoradas, a los merus y esculturas de brujas y demonios adornados con sarongs, sombrillas y ramas de palmera.

Demonio guerrero balinés

Demonio guerrero balinés

4. Gunung Kawi Bukit: un santuario tallado en roca

En cuanto terminamos pusimos rumbo a uno de los templos más impresionantes de la isla, el Gunung Kawi Bukit. El trayecto duró algo más de media hora hasta encontrar la desviación hacia los templos. Dejamos la moto delante de la taquilla, nos pusimos el sarong, previo donativo y bajamos por las empinadas escaleras que llevaban a los templos y serpenteaban entre arrozales en terraza. Una vez abajo, cruzamos el puente que separaba las dos partes del templo.

Gunung Kawi, es un conjunto de 10 nichos excavados en la roca de 7 metros de altura, dentro de los cuales se encuentran los santuarios. Cinco de ellos están a un lado del río, cuatro al otro lado y uno más aislado de todos. Están situados en un lugar de espectacular belleza, separados por un río y rodeados de arrozales y vegetación exuberante. Nos tomamos nuestro tiempo para ver y disfrutar de la belleza de los santuarios, que además son muy distintos del resto de templos balineses.

Gunung Kawi Bukit, Bali

Gunung Kawi Bukit, Bali

En cuanto terminamos, volvimos a subir las empinadas escaleras, salpicadas de pequeñas tiendecitas de artesanía, donde conseguí una máscara de demonio balinés -sorong- por 50.000 rp. En las tiendas de la calle compramos camisetas por 40.000 rp de la cerveza estrella en Indonesia, que casualmente significa estrella en bahasa -Bintang-. Estas camisetas fueron de las pocas que encontramos de buena calidad salvo alguna excepción en Ubud, Kuta y sur de Lombok.

Arrozales de Gunung Kawi, Bali

Arrozales de Gunung Kawi, Bali

5. Tirta Empul: los Manantiales Sagrados

Pusimos rumbo al siguiente punto de la ruta, Tirta Empul, el templo de los manantiales sagrados, que se encuentran a continuación. Dejamos la moto en el aparcamiento, pagamos la entrada -10.000 rp- y nos pusimos el sarong.

El complejo tiene a su entrada un enorme dios guerrero, ataviado con un sarong amarillo que da la bienvenida al templo. Antes de llegar a los manantiales, pasas por un estanque sagrado, lleno de peces enormes que parecían carpas mutantes. Pasado el estanque llegas a la pequeña entrada de los manantiales donde docenas de hinduistas hacían cola dentro del agua con sus respectivas ofrendas para sumergirse bajo las aguas sagradas de los 12 caños que vertían sus chorros en aquella alberca de piedra.

Como no podíamos ser menos, cogimos algunas de las ofrendas florales que flotaban por allí y nos metimos en el estanque con el sarong para hacer cola y purificar nuestras almas con el agua de los 12 caños. Algunos balineses se resarcían durante un largo rato en algunos caños, por lo que creo que el tiempo de purificación es proporcional a los pecados cometidos calculando cuán horrible pecadores habían sido.

Manantiales sagrados de Tirta Empul, Bali

Manantiales sagrados de Tirta Empul, Bali

Una vez purificados, nos fuimos a comer al warung que había frente al estanque de peces mutantes. Pensando que por estar dentro del templo, el precio estaría disparado nos sorprendió comprobar que ninguno de los platos alcanzaba el euro. Tengo que decir que guardo un recuerdo especial de esta experiencia, no solo por la singularidad del templo, sino por la belleza y misticismo que rodeaba estos manantiales sagrados.

6. Volcán Batur

Continuamos la ruta en dirección al volcán Batur, que se encuentra a unos cuantos kilómetros carretera arriba. Tardamos casi una hora en llegar al borde del cráter, además cuanto más subíamos más bajaba la temperatura. La carretera asciende la ladera del volcán hasta el mismo borde. Aqui se disfruta de unas vistas espectaculares del interior del cono volcánico, del lago interior y de la lava reciente en su ladera.

El volcán Batur, ponía la guinda a un día completo y de lo más espectacular. Si alguien reniega de Bali, por ser “demasiado turístico” entiendo o bien que no ha salido de Kuta, o se ha enrolado en uno de esos tours programados que te llevan haciendo visitas relámpago a las 4 cosas más importantes de la isla. Por lo que estaba comprobando Bali es mucho más, y si tienes la posibilidad de recorrerla por tu cuenta, podrás apreciar la maravilla que se esconde en el interior.

Volcán Batur, Bali

Volcán Batur, Bali

Bajamos a los miradores y descubrimos toda una serie de tiendas de artesanía y batik, donde me detuve a comprar un vestido balinés para mi madre. Un batik original confeccionado en la localidad javanesa de Solo, a pocos kilómetros de Yogyakarta.

Tardamos hora y media más o menos en regresar a Ubud. Tras la cena a base de riquísima comida indonesia, recorrimos los puestos, tiendas y chiringuitos de la calle Monkey Forest y la calle principal donde está el Café Lotus. Cerca de las 22, volvimos al hotel. La vida en Ubud acaba después de la cena, nada que ver con la locura fiestera que vivimos en Kuta días después. Así que con las mismas volvimos a nuestro hotel de los arrozales. Gran día.

7. Pura Besakih: el Templo Madre de los timos

A la mañana siguiente teníamos previsto visitar el Templo más importante de Bali, el Pura Besakih, levantado en la ladera del volcán Agung. De camino, pasaríamos por la localidad de Bangli, para visitar, primero el Templo de la muerte, Pura Dalem, y un poco más adelante el templo Pura Kehen, importante por sus rituales, y una pequeña réplica del Besakih.

Antes de llegar a Bangli, paramos en un par de templos a la salida de Bedulu, totalmente vacíos y por su tamaño, intuyo que debían de ser importantes, pero que no salían en la guía y el nombre no estaba indicado

El templo de la muerte, está situado en la carretera que te lleva a Bangli y como no prestes atención, os lo podéis pasar fácilmente de largo. En el templo no se puede entrar, al menos cuando nosotros lo visitamos, pero los grabados exteriores de sus muros son especialmente interesantes. Representan los castigos que sufren los mortales si han llevado una vida pecaminosa llena de maldades y actos horribles, que no borra ni una semana bajo los chorros de Tirta Empul.

Pura Dalem, templo de la muerte, Bali

Pura Dalem, templo de la muerte, Bali

Después proseguimos el camino carretera arriba hasta Pura Kehen, completamente vacío. Nos pusimos el sarong y entramos, previo donativo. Si este era una réplica a menor escala del Besakih, aquel debería ser impresionante.

Pura Kehen, está situado en lo alto de una colina, con vistas espectaculares sobre la parte sureste de Bali, el santuario consta de varias partes y en su estancia principal crecen árboles milenarios.

Pura Kehen, Bali

Pura Kehen, Bali

Seguimos durante un buen trecho la carretera que llevaba a Pura Besakih, carretera de un paisaje espectacular que zigzagueaba entre arrozales en la selva y plantaciones de té. Pasamos por pequeñas aldeas donde hombres y mujeres salían a las puertas de sus casas a dejar ofrendas. Los niños caminaban uniformados a ambos lados de la carretera o en pequeñas motos camino de sus casas.

Como ya había leído largo y tendido de los intentos de timo en el Templo Madre de Bali, ya íbamos preparados. La entrada se paga, al menos los turistas, un kilómetro o dos antes de llegar al aparcamiento. Sin embargo a pesar de que un policía te invita a girar en este, puedes llegar con tu moto o coche casi hasta la entrada del templo. Eso hicimos. En este punto te asaltan unos cuantos tipos diciendo que se necesita guía, es mentira cochina, no necesitas nada. Yo les miré y esbocé una amplia sonrisa que dejó K.O. hasta al apuntador.

Una vez en la entrada pudimos comprobar lo enorme magnitud del Pura Besakih, construido en la falda del Volcán Agung.

El templo más importante de Bali consta de 23 conjuntos de templos independientes. El principal y más grande, Pura Penetaran Agung es el más impresionante, con seis niveles de los que se disfruta de unas vistas excepcionales. Subimos al nivel más alto y pudimos comprobar la extensión de Pura Besakih, con miles de merus por todas partes y una vista espectacular que alcanzaba el mar. Docenas de devotos rezaban en los recintos de los templos, con sus respectivas ofrendas y sus vestimentas blanco nuclear.

Templo madre de Bali, Pura Besakih

Templo madre de Bali, Pura Besakih

Estuvimos un buen rato deambulando por allí hasta que decidimos bajar a la costa. Tampoco era plan de visitar cada uno de los 23 templos de complejo. Antes de bajar, coincidimos con una pareja de Barcelona que venían en un tour programado. El guía les había “obligado a dar un donativo” y digo obligado porque les coaccionó de la siguiente manera: sacó un libro de donativos en el que aparecía reflejado, la procedencia del turista y la cantidad de donada, llegando en algunos casos a 900.000 rp -¿estamos locos?- de esta manera conseguían sacar del turista más dinero. Además, si no lo conseguían, se lo pedían con palabras. Les dijimos que nosotros no habíamos dado ningún donativo, es más, no habíamos tenido la oportunidad porque nadie nos había pedido en la entrada de los templos.

La verdad es que este acoso al turista llega a ser un poco cansino, y en algunas ocasiones resta parte de la magia al país. Pero en fin, con el tiempo y la distancia, entiendo que quieran sacar partido del turismo, aunque hay maneras y maneras.

8. Pura Goa Lawah: el Templo de los murciélagos

Arrancamos la moto y desandamos el camino recorrido, hasta que encontramos una desviación que nos llevaba en dirección Semarapura (Klungkung). El paisaje por esta carretera es impresionante, arrozales a ambos lados de la carretera, ríos y jungla impenetrable salpicada por algún templo de cuando en cuando. Pasamos de largo Semarapurá donde llamaba la atención el Palacio de la Justicia, conocido como Kertha Gosa.

Enfilamos la carretera que nos conduciría a Pura Goa Lawah templo conocido por sus murciélagos gigantes que habitan en una cueva dentro del propio recinto. Dejamos la moto aparcada cerca de la moto de un policía que charlaba con el dueño de un puestecito de comida y bebida y nos dirigimos al templo. Estábamos totalmente solos, nosotros y unas jóvenes indonesias que vendían abalorios y que venían hacia nosotros gritando. ¿Desesperadas por vender la última mercancía del día? No, mucho peor, nos avisaban de que nuestra moto se había caído sobre la moto del policía. Mierda. Corrimos para arreglar el entuerto y disculparnos con el poli, que aceptó nuestras disculpas de mala gana.

El templo no está mal, es básicamente como la mayoría de templos en Bali, pero más pequeño y con una cueva bastante grande donde chillaban miles de murciélagos. Un cordón para evitar que los turistas se puedan acercar mas de lo debido. ¿Todos estos kilómetros solo para ver esto?. En ese momento, de la que salíamos del Goa Lawah empezamos a recapacitar …ya habíamos visto casi todos los puntos más importantes de la isla, y salvo Tanah Lot, Jatiluwih y las inmediaciones del Volcán Batur Ulun Danu, empezaba a llegar el momento de bajar el ritmo. Llevábamos 20 días recorriendo el país a saco, así que decidimos pasar los últimos 4 días, visitando templos por la mañana y pasar el resto del día en las playas tropicales que se cruzasen en el camino.

Volvimos dirección Ubud mientras anochecía, con intención de parar por el camino a visitar el mercado nocturno de Gianyar. Aquí cenamos el famoso cerdo asado relleno de pimiento, ajo y jengibre conocido como babi guling. El mercado nocturno, no es para turistas, de hecho éramos los únicos que estábamos allí. Podía considerarse como un enorme bazar chino con una pequeña sección de animales, con artículos por y para ellos.

En cuanto llenamos el estómago, el cansancio empezó a hacer mella y volvimos pitando a Ubud para darnos un masaje balinés. 55.000 rp por un masaje tan increíble que casi me duermo un par de veces, además a la salida nos dieron jengibre como colofón a un día memorable.

Al día siguiente dedicamos la mañana a recorrer el mercadillo de Ubud. Recorrimos los tenderetes del nivel inferior buscando artesanía para comprar, batiks, ropa o cualquier cosa que nos llamase la atención. Subimos a la primera planta y allí empezó la locura, cientos de tiendas vendiendo cientos de artículos, pasillos laberínticos que te llevaban a una tienda tras otra. Previo regateo, conseguimos unas cestas de bambú donde los balineses llevan las ofrendas, pareos y “sarones” del dios Ganesha y camisetas Bintang.

Tras el mercado, decidimos bajar a la playa, concretamente a Sanur, la más cercana a Ubud, situada a la derecha de Denpasar. Tardamos una media hora en llegar a pesar del tráfico que encontramos en las inmediaciones de Denpasar, capital que intentamos evitar a toda costa. La playa nos es nada del otro mundo, es una playa tranquila, familiar, aunque había muy poca gente. Ideal para hacer windsurf o kitesurfing de aguas azules y tranquilas. Extendimos las toallas y pasamos la tarde tomando el sol, bañándonos y durmiendo hasta el atardecer.

Playa de Sanur, este de Bali

Playa de Sanur, sureste de Bali

A la vuelta nos pasó algo que los italianos del viaje a Komodo nos advirtieron de que nos podía pasar en Bali, sobre todo en las cercanías de Kuta. En una de las carreteras principales de la isla donde cientos de miles de motos circulaban a lo loco… control de policía. Mierda. Más de 15 policías en mitad de la calzada iban parando a diestro y siniestro, con la pinta de guiris que teníamos fuimos el objetivo perfecto.

Uno de los polis nos gritó STOOOOOP. Al principio nos hicimos los locos, pero frente al temor de acabar de por vida en una cárcel indonesia, paramos la moto. Lo que ocurrió a continuación fue de película de terror. Al principio el poli, en su papel de poli malo, nos dijo que nos habíamos incorporado demasiado rápido de un carril a otro. JA JA JA. La primera en la frente, ni rápido ni leches, a la misma velocidad que el resto de vehículos de la isla. Además de ser los únicos en el país que usábamos intermitente. Como no coló, nos pidió el carnet internacional de conducir. Mierda… aquí si que nos pillaron. Entonces dijo que nos iba a multar con 200.000 rp. ¿Pero cómo?. Ni de coña vamos a pagar.

Como veía que daba en hueso roto, entonces cambio de poli malo a bueno. Nos iba a hacer una rebaja de 100.000 rp y la multa servía para toda nuestra estancia en Bali, es decir, que con esa multa ya no nos pondrían ninguna más. Pa mear y no echar gota. ¿En serio?. Le dijimos que nos diera el papel de la multa, entonces se acercó a nosotros mirando a ambos lados y nos dijo, venga 100.000 rp y os dejo ir. Dije que no, que ni de coña, que no habíamos infringido ninguna norma, que en aquel país no había leyes viales de ningún tipo y que debía darnos primero la multa. Entonces el poli dijo que lo entendía, pero que claro que nos tenía que multar, y empezó a poner la mano pidiendo dinero, 100.000 rp. Le dije que no “no te doy ni una rupia”.

Como empezaba a visualizarme en una cárcel indonesia rodeados de narcos e infractores de tráfico le dije venga 50.000 rp y nos piramos echando leches de aquí. Pero tampoco, quería más pasta. El poli no se conformaba con menos y no estaba dispuesto a darle más. Al final, tras un laaaargo regateo, aceptó las 50.000, paró el tráfico para que saliésemos y nos fuimos de allí echando humo en dirección Ubud. Para olvidar el incidente, qué mejor manera que hacernos un tatuaje balinés. Pues eso, que nos fuimos directos a un estudio de tatuajes a la salida del pueblo. La técnica no era la forma tradicional con bambú y agujas, como en Tailandia, así que nada a sufrir durante unas horas el dolor de las agujas.

Como era nuestra última noche en Ubud, cenamos en otro warung de Monkey Forest con una enorme terraza con vistas a la calle. Dos sopas de verdura con pollo, un cordon blue (cachopo) y dos batidos de plátano mientras elaborábamos el planning para los próximos días en Kuta. Tras la cena fuimos a una agencias a reservar el transfer a Kuta para el día siguiente. Nos costó unas 60.000 rp por persona y vendrían a buscarnos a las 10 de la mañana. Con las piernas doloridas de los tattoos fuimos a darnos un último masaje para despedirnos de Ubud.

Al día siguiente nos levantamos con calma, hicimos las maletas y bajamos a desayunar por última vez en aquel maravilloso bufé. Caminamos por los jardines y arrozales hasta que llegó la hora de recogida del transfer. Fuimos a devolver los cascos y las llaves de la moto que dejamos aparcada donde nos la dieron. Entonces la recepcionista del hotel nos comentó amablemente que no habíamos pagado todos los días de alquiler de la moto. ¿Perdona?. Le contesté amablemente que sí que habíamos pagado todos los días cuando la alquilamos con seguro incluido. Como seguía insistiendo buscamos el contrato firmado y se lo mostramos, lo leyó y entonces se disculpó. Guardamos el contrato y nos fuimos al transfer.

El trayecto a Kuta duró unas 2 horas. Nos dejaron en un sitio en medio de ninguna parte, yo pensaba que nos dejarían en la entrada de nuestros respectivos hoteles pero no. Pararon el coche en un callejón y ¡venga! todos fuera. Busqué la reserva, la metí en el gps y nos dirigimos hacia allí, arrastrando las maletas por las calles sin aceras. En menos de 10 min llegamos al que sería nuestro último hotel del viaje. Una villa privada con piscina por 117 euros/3 noches con desayuno incluido para dos personas. No sé a vosotros, a mi me parece la mejor manera de poner fin a un viaje increíble por Indonesia.

Kuta, a pesar de contar con los peores comentarios de todo Bali, despreciado por su turismo en masa y colapsado de guiris australianos borrachos, ofrece relax, playa, gastronomía, artesanía y mercados a súper buen precio. A pesar de que no me gustó especialmente, no hubiese elegido ningún otro sitio como destino final. Tal es la cantidad de oferta en Kuta que los precios están ajustadísimos y siendo sinceros, los últimos 4 días del viaje no pensaba hacer otra cosa tumbarme en la playa. Hicimos el check in en el hotel y nos alojaron en una magnífica villa con una enorme piscina a la entrada. Dejamos las maletas y alquilamos una moto en recepción por unas 70.000 rp al día. Hecho esto, salimos disparados a la archiconocida playa de Kuta.

9. La mítica playa de Kuta

La entrada a la playa es como la entrada a un templo balinés. Sin embargo, pensando encontrar una playa atestada de gente me sorprendió observar que estaba medio vacía. Extendimos las toallas y nos fuimos al agua. Si alguno habéis tenido el placer de conocer la costa cantábrica, entonces habréis podido disfrutar de la magnitud de la olas del mar que baña Galicia, Asturias Cantabria y País Vasco. Pues aquí era lo mismo pero en versión tropical, y por ello, Kuta-Bali se ha consagrado como meca mundial del surf, donde marcas tan conocidas como Rip Curl o Billabong tienen su sede central.

Playa de Kuta, Bali

Playa de Kuta, Bali

Al atardecer la playa se llenó de cientos de excursiones de javaneses adolescentes para fotografiarse con la puesta de sol. Cuando se hizo de noche, salimos de la playa en dirección a los mercadillos de Kuta, concretamente a los que están situados en la inmediaciones de Jalan Legian, Puppies 1 y 2 y Jalan Pantai Kuta. Todas ellas aparecían en el programa de callejeros viajeros donde se encuentra el monumento en honor a los muertos en el atentado del 2002. Fue perpetrado por el grupo terrorista islámico Jemaah Islamiyah cuando dos integrantes suicidas se inmolaron, uno dentro del Paddys Bar situado en la Jalan Legian y otro desde una furgoneta aparcada justo enfrente, acabando con la vida de 202 personas.

Tras recorrer mercados y tiendas, volvimos al hotel a cenar dado que teníamos la primera cena incluida por un pequeño contratiempo durante el check in. Después de la cena al borde la piscina, cogimos de nuevo la moto y fuimos a la animada calle Pantai Kuta, cerca del Hard Rock Café, el más grande de Asia y único con piscina. Recorrimos las calles centrales y las inmediaciones para hacernos una idea de lo que es Kuta y ver la vida peculiar entorno a los callejones Jalan Legian y Pantai Kuta. Atestados de salas de masaje, tiendas de ropa, artesanía, pubs, restaurantes y warung de medio pelo, motos y locura. Todo aquello nos recordaba vagamente Phuket. En este punto del viaje, es lo que necesitábamos, al menos para las tardes-noches de los 4 días que estaríamos en Kuta.

A la mañana siguiente nos levantamos sin prisa y salimos a desayunar. Personalmente es una de mis comidas favoritas del día, junto con la comida y la cena, sin saber cuándo volveríamos a comer algo sólido. Mientras desayunamos, fuimos planificando el orden del día y, como estaba parcialmente nublado, pusimos rumbo a los arrozales de Jatiluwih.

10. Jatiluwih: las” realmente maravillosas” terrazas de arroz

De camino hicimos parada de rigor en el templo Pura Luhur Batukao, situado en la colina del Gunung Batukao. El templo era de los más grandes, con la entrada de piedra y numerosos merus en su interior. A decir verdad, llevábamos tantos templos a la espalda que decidimos visitar solo los más representativos, a pesar de que todos ya empezaban a resultarnos iguales. Después de deambular un rato por los patios centrales del templo, arramplamos con la moto en dirección a los arrozales.

Casi dos horas de carreteras sinuosas y arrozales separan la locura de Kuta de la tranquilidad de Jatiluwih, unos de los arrozales más impresionantes y bonitos había vistos hasta entonces. Con terrazas escalonadas, estaban casi en su máxima plenitud de belleza. Su nombre significa “realmente maravilloso”.

Arrozales Jatiluwih, Bali

Arrozales Jatiluwih, Bali

11. Templo Pura Ulun Danu

Una hora más tarde llegamos al mítico templo Pura Ulun Danu situado a 1200 metros en medio de un lago y rodeado de montañas verdes. Sobre el volcán Ulun Danu, se encuentra siempre rodeado de una niebla constante que le confiere un aire épico espectacular. Fue construido en el s.XVII y es el segundo templo más grande de Bali. Como tal, es lugar de peregrinación de campesinos que acuden aquí para pedir por sus cultivos.

Pura Ulun Danu, Bali

Pura Ulun Danu, Bali

Decidimos desandar el camino y visitar algunos de los pueblos situados en las inmediaciones de Tabanan y Mengwi. Estos son famosos por ser especialistas en una artesanía concreta, ya sea labrado de piedra, madera, tela u orfebrería. Tengo que decir que la isla de Bali es tan grande, que a pesar de estar 8 días completos recorriéndola, tan solo pudimos ver una pequeña parte. Aún así, pudimos visitar el centro-norte hasta el volcán Batur, y las inmediaciones de Ubud. Todos los pueblos y templos que hay de camino al templo principal de la isla y el volcán Agung.

Sin embargo, aún nos quedaban dos de los templos más representativos de la isla balinesa, Pura Luhur Uluwato y Pura Tanah Lot, donde veríamos el atardecer esa misma tarde. Pasamos por Tabanan, Mengwi, Muncan, Kapal y acabamos en Sangeh, buscando esculturas de piedra volcánica talladas a mano.

Como quedaba poco para que empezase a atardecer, pusimos rumbo a Tanah Lot. De camino nos perdimos y llegamos por casualidad a la locura de Denpasar. Con un tráfico infernal, calor infernal y humedad del 200%, tardamos bastante en salir de la horrible capital, agradeciendo no haber dedicado ni un minuto a conocerla. Sucia, caótica, y con muy poco atractivo, tiene una densidad de tráfico mayor que Yogya cuando volvíamos de ver los templos de Pranbanam.

Cosas típicas de Bali

Cosas típicas de Bali

No sin dificultad, salimos de Denpasar y poco a poco fuimos introduciéndonos de nuevo en el medio rural, atravesando arrozales, y divisando desde la moto trozos de mar en la carretera que une la capital con Tanah Lot. Cerca del atardecer llegamos el templo, eran casi las 5 de la tarde y como aún queda una hora para que se pusiera el sol, decidimos comer en uno de los chiringuitos que hay en el aparcamiento. Aquella comida, un plato de Nasi Campur (arroz con pollo y verduras), me supo a gloria. Atendidos por una entrañable mujer balinesa, bien entrada en años y muy sonriente, sentí como las fuerzas volvían a mi, además una agradable sensación de tranquilidad. En cuanto acabamos nos dirigimos a las taquillas y tras recorrer un kilómetro de tenderetes y puestos de ropa, llegamos a la entrada del templo.

12. Tanah Lot: el templo del mar

Allí estaba el famoso Pura Tanah Lot, aquel pequeño templo balinés situado en una pequeña isla al borde del océano, que se hacía inaccesible cuando subía la marea. Cientos de turistas de todas las nacionalidades del mundo recorríamos sus inmediaciones haciendo miles de fotos y selfies al atardecer, inmortalizando nuestro paso por uno de los puntos más emblemáticos de Bali. Al final nos sentamos en unas rocas para ver la puesta de sol sobre el océano y de las vistas de cómo las olas rompían a los pies del templo.

Pura Tanah Lot, Bali

Pura Tanah Lot, Bali

13. Pura Luhur Uluwatu: el templo del acantilado

Al día siguiente salimos a primera hora hacia la Península de Bukit, en el sur de Bali. La primera para fue Luhur Uluwatu, un pequeño templo hindú situado al borde de los acantilados donde rompen las olas. Es uno de los principales lugares de culto y peregrinación hindú. Con su inmejorable situación a 75 metros sobre el mar, se convierte en una de las visitas más obligadas de la isla. Especialmente al atardecer, cuando ultimos rayos se reflejan sobre el Océano Índico e inciden directamente en el templo. Cuidado con los monos que viven allí porque son especialistas en robar a turistas.

Pura Luhur Uluwatu, sur de Bali

Pura Luhur Uluwatu, sur de Bali

 

14. Las playas del sur

Aunque parezca mentira, las playas no es lo que más destacaría de Bali. O al menos si las comparamos con otras playas del sudeste asiáticos como Tailandia, Filipinas o incluso el mismo Lombok. Sin embargo, hay una buena oferta para los que buscan tumbarse bajo una palmera al sol tropical. Padang Padang y sobre todo Dreamland, situada en el camino a Uluwatu, es el mejor ejemplo. Arena blanca de coral y rodeada de acantilados, es sin duda la mejor opción para completar tu visita al sur de Bali.

Dreamland, sur de Bali

Dreamland, sur de Bali

En mi opinión Bali es imprescindible en cualquier visita al país. Es más, existe un contraste muy grande respecto al resto de Indonesia en cuanto religión e infraestructura turística. Es quizás lo más parecido a Tailandia en estilo de vida social. Y sobre todo cuenta con un aeropuerto internacional con rutas a todos los puntos del país, por lo que estaréis obligados casi con total seguridad a pasar Bali

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