Chiang Mai y el increíble norte de Tailandia

AVENTURA por el MUNDO

Doi Suthep

Chiang Mai y el increíble norte de Tailandia

Lo mejor de Chiang Mai por libre

A las 22.15 aterricé en el aeropuerto internacional de Chiang Mai. Hay varias compañías low cost que operan en el norte de Tailandia a precios realmente bajos como Airasia, Nok Air, Thai Lion Air o Thai Smile, la filial barata de la gran Thais Airways que también vuela al norte a precios prohibitivos. Todas ellas admiten equipajes de mano no superior a 7 kg. Mi experiencia con Airasia por el sudeste asiático fue correcta y siempre puntual y su página suele mandar ofertas de vuelos por menos de 10 euros durante todo el año.

En el aeropuerto hay dos opciones de transporte para llegar a la ciudad: el servicio de taxi autorizado que tiene una tarifa fija de 150 baths y un servicio de bus público (línea 4) que te lleva directamente al centro por 15 baths.

Existen formas más baratas y auténticas para llegar a Chiang Mai desde Bangkok, que además te permiten ver el país desde la ventana del tren o del bus. Incluso, hacer una parada a medio camino para visitar el increíble yacimiento arqueológico de Sukhotai.

Desde la Terminal Norte de Autobuses de Bangkok (Mo Chit) existen varios líneas de bus que salen diariamente a Chiang Mai. Las red de buses del Gobierno hacen muchas paradas y tardan unas 12 horas en cruzar los 700 km que separan ambas ciudades. También existe una línea de autobús VIP sin paradas y realiza el trayecto en menos de 9 horas. Este servicio también los ofertan algunas agencias de Bangkok, concretamente en Khaosan pero no son VIP, ni siquiera de primera clase.

El tren es quizás la forma más auténtica de recorrer Tailandia si se dispone de tiempo. El gobierno ha apostado por este medio de trasporte y ha acondicionado una extensa red ferroviaria que llega casi a cualquier rincón del país. Desde la Estación de Hua Lumpong salen los trenes diarios hacia Chiang Mai y tardan unas 12-15 horas hasta destino. La mejor opción es reservar segunda clase sleep en el tren nocturno para llegar cómodamente. Es importante comprar el billete con antelación ya que según la temporada suele estar muy solicitado.

Estación de tren de Hua Lumpong, Bangkok

Estación de tren de Hua Lumpong, Bangkok

Con el servicio de taxi llegué a mi hotel en menos de 15 minutos. Trayecto que el taxista aprovechó para intentar venderme excursiones, tour y visitas guiadas. Ante mi negativa el tipo se ofendió y ni siquiera se despidió cuando bajé para sacar el equipaje del maletero.

Había reservado con Booking tres noches en el hotel Manninarakorn, 10 euros la noche con desayuno. El hotel era increíble. Pisicina, que no utilizaría. Gimnasio del que no haría uso. Y desayuno bufé que arrasaba cada mañana. A medio camino entre el Bazar Nocturno y la ciudad amurallada y con servicio de alquiler de motos por 200 bath/día que usaría para recorrer las inmediaciones de la ciudad.

Tras darme una ducha me fui hasta el Bazar para cenar y ver un poco el rollo de la ciudad. Fui directo a los puestos del mercado y me tomé una sopa de pollo, pad thai y Nestea por 120 baths. Supongo que ya os lo habrán contado pero los mercados nocturnos son una de las visitas más imprescindibles del país. Cada noche, cuando se pone el sol, comienza una verdadera actividad en todas las ciudades de Tailandia. Puestos de ropa, mezclados con artesanía, seda, joyas y una zona reservada a la comida con puestecitos, mesas y sillas reservadas para este espacio. Aquí es donde podrás disfrutar de la increíble gastronomía tailandesa por muy poco dinero mientras haces un alto en la locura del mercado.

A la mañana siguiente me vinieron a buscar para hacer el tour por la selva y las etnias de montaña. Un tour que contraté en Bangkok por 18 euros a sabiendas de las comisiones intermedias. Pero no tenía más opción. Si queréis conseguirlo más barato, esperad a reservarlo en propias agencias de Chiang Mai para regatear un precio mucho más ajustado. Incluso contemplar la posibilidad de recorrer el norte por libre si disponéis del tiempo suficiente.

A las 8.00 apareció un jeep 4×4 en la entrada de mi hotel. Era como el jeep rojo y negro de Jurassic Park con la parte de atrás al aire libre donde iba sentada una pareja joven. El de Irlanda y ella de Nueva Zelanda. Arrancamos y salimos de Chiang Mai en dirección a las montañas y plantaciones de arroz de los valles más bajos. Primero paramos en una granja de orquídeas y mariposas. Algo que no estaba en el planning y nunca antes había visitado. Aquí paraban muchas de las excursiones, sino todas, y el precio estaba incluido en el precio del tour. Mi experiencia incluía campamento de “tortura de elefantes”, una especie de paseo de 1 hora por la jungla a lomos de un elefante equipado con silla de montar a la que accedes a través de una plataforma a tres metros sobre el suelo.

El campamento de tortura de elefantes, Chiang Mai

El campamento de tortura de elefantes, Chiang Mai

En aquel entonces, no había leído nada acerca de este tipo de lugares ni existía difusión mediática sobre el tema. Al menos en el 2012 no había llegado a mis oídos. Si os gustan los animales solo hay una forma de disfrutar de ellos… verlos en su propio hábitat natural. No hay más. Ni montar, ni hacerlos pintar con la trompa, ni nada parecido. La casi práctica totalidad de los campamentos de elefantes son un negocio de tortura diseñados para que los turistas puedan pasear en sus lomos y hacer todo tipo de tonterías que arrastran serias repercusiones de maltrato.

Existen un par de campamentos destinados a recuperar elefantes maltratados que emplean técnicas no agresivas. Pero no os engañéis, son caros y están pensados que el turista ayude con su entrada a la recuperación de animales torturados. Lo cual me parece mucho más grande e importante que lo que ofrecen los tour de las agencias de viaje. Uno de estos centros es Elephant Nature Park

Los arrozales de Chiang Mai, Norte de Tailandia

Los arrozales de Chiang Mai, Norte de Tailandia

El entorno era increíble, rodeado de arrozales inundados que llegaban al mismo pie de la jungla. Seguimos caminando hasta el cauce del río Ping donde nos subieron a una balsa de rafting para descender el primer tramo de rápidos y cascadas pequeñas. Después nos pasaron a unas balsas de bambú para recorrer la parte de aguas tranquilas y remansos donde bañarte. Al terminar nos llevaron a un campamento equipado con un gran comedor de madera al aire libre donde recalaban muchos de los tours de montaña. Había duchas y vestidores para cambiar la ropa mojada y nos dieron arroz envuelto en hoja de banana, fruta y agua.

El siguiente punto de la ruta era un pequeño trekking por la jungla hasta unas cascadas naturales en medio de las montañas. Recorrer la jungla tailandesa y la belleza natural que ofrece es algo imprescindible en tu paso por el norte del país. Existen varios tipos de tour que incluyen hacer noche en la propia jungla o incluso con las etnias de montaña.

La jungla de Chiang Mai

La jungla de Chiang Mai

Volvimos al jeep y nos llevaron a visitar una de las etnias que viven en las montañas de Chiang Mai. Estas tribus como las Lisu, Lahu y Akha son originarias del sur de China y su principal medio de vida es la agricultura de subsistencia. Hablan su propio dialecto y su religión originaria es animista aunque muchos de ellos han sido convertidos al cristianismo, como la tribu Lahu que tuvimos ocasión de visitar. Otra de las etnias que más atracción provoca son los Karenni o Karen Rojos, refugiados birmanos que han huido de la represión y acogidos por diferentes ONG´s.

La verdadera realidad de estas tribu de montaña se remonta al s.XIX, cuando su forma de vida estaba basada en el cultivo del opio. La heroína, principal derivado de la morfina y extraído de la adormidera, alcanzó su apogeo entre los años 70-90, momento en que las mafias comenzaron a controlar los pasos fronterizos del sudeste asiático, principal productor de heroína a nivel mundial. Ante la lacra que amenazaba el país, el Rey Bhumibol emprendió la iniciativa Royal Proyect, sustituyendo las plantaciones de opio por cultivos orgánicos cuyos beneficios fueran directamente a las tribus que trabajan en ellos para fomentar su integración y educación.

Tribu Akha, Chiang Mai, Norte de Tailandia

Tribu Akha, Chiang Mai, Norte de Tailandia

Tras la visita al mercado de la etnia Akha, empezaron a caer los monzones como si no hubiera un mañana. Regresamos a Chiang Mai y nos fueron dejando en los respectivos hotel allá sobre las 19.00 de la noche. Me duché y bajé al lobby del hotel para darme el primer masaje tailandés que me dejó nuevo y listo para ir al Bazar Nocturno. Aquí pasé las siguientes cuatro horas, recorriendo los puestos y callejones del mercado donde probé el mejor batido de fruta del todo el viaje.  Seguía lloviendo con fuerza así que me dediqué a probar los platos de comida que ofrecían los puestos del mercado mientras veía transcurrir la vida de la gente y las mujeres de la tribus que bajaban a la ciudad para vender su artesanía a los turistas.

Al día siguiente alquilé una moto frente al hotel por 200 bath para subir al Monte Doi Suthep y recorrer la ciudad. Una de las visitas más obligadas es visitar el templo Wat Phra That Doi Suthep, situado en lo alto de la montaña. Además de las vistas espectaculares desde lo alto, alberga uno de los templos más venerados del país. El Doi Suthep es un centro de peregrinación con una gran estupa dorada que sobresale por encima de todo. Se accede por una larga escalera custodiada por dos serpientes doradas cuyos cuerpos se extienden a los largo de los 309 escalones.

Entrada al templo Doi Suthep, Chiang Mai

Entrada al templo Doi Suthep, Chiang Mai

 

Entrada al templo Doi Suthep, Chiang Mai

Entrada al templo Doi Suthep, Chiang Mai

Dice la leyenda que un elefante blanco portador de uno de los huesos de Buda llegó hasta este punto, en lo alto de la montaña, donde falleció. En su lugar, se construyó el templo en honor al elefante sagrado.

Templo Doi Suthep y representación del Elefante blanco. Chiang Mai

Templo Doi Suthep y representación del Elefante blanco. Chiang Mai

 

Doi Suthep

Pagoda del Templo Doi Suthep, Chiang Mai

Es uno de los templos más bonitos de Tailandia y guarda una representación del Buda Esmeralda. A la entrada hay una enorme cantidad de puestos de comida como pollo satay y pinchos de carne. Todo ello amenizado por el sonido de las pequeñas campanas que suenan por todo el recinto batidas por el viento. La excursión puede hacerse en hora y media con parada incluida para disfrutar de las vistas sobre la ciudad de Chiang Mai.

Buda Esmeralda del Templo Doi Suthep. Chiang Mai

Buda Esmeralda del Templo Doi Suthep. Chiang Mai

Existen varias formas de subir si no se quiere alquilar moto. Hay taxis y songthaew por toda la ciudad que te llevarán a cualquier punto de interés turístico dentro o fuera de la ciudad. Sin embargo, la moto da una autonomía incomparable para recorrer cualquier punto de Tailandia. Pero especialmente el norte, Chiang Mai y alrededores.

Chiang Mai es la ciudad más grande del norte de Tailandia y un importante centro cultural. Actualmente acoge a una creciente comunidad de mochileros de todas partes del mundo y ofrece una gran diversidad de lugares y actividades de interés turístico.

Vistas de Chiang Mai desde el Doi Suthep

Vistas de Chiang Mai desde el Doi Suthep

Fue fundada en 1296 como capital del Reino Lanna. Para evitar posibles invasiones se levantó a la vera del Río Ping, principal afluente del Chao Phraya, donde se construyó un foso y una fortificación alrededor de lo que hoy se conoce como ciudad amurallada. El declive del Imperio Lanna favoreció sucesivas invasiones del ejército birmano y el cercano Reino de Ayutthaya. Con la caída de este en 1767 todo el territorio de Chiang Mai pasó a formar parte del Reino de Siam.

Esa tarde y el día siguiente los dedique a visitar todos y cada uno de los templos de la ciudad amurallada. Bajé de la montaña y atravesé la puerta oeste de la muralla. Empecé por los templos Wat Chiang Man y Wat Phra Singh, dos de los templos más antiguos y representativos de la arquitectura Lanna.

Wat Phra Sing, Chiang Mai

Wat Phra Singh, Chiang Mai

Aparqué la moto y recorrí los templos cercanos, algunos con jóvenes budas meditando. Visité la gran pagoda de Wat Chedi Luang y me senté a ver pasar la tarde en un restaurante de madera en una de las calles principales. Chiang Mai tiene un atractivo sorprendente, es apacible, tranquila y muy fácil para recorrer por libre. Plagado de pequeñas tiendas de artesanía, cafeterías y restaurantes orgánicos que apoyan la iniciativa Royal Proyect y un gran Bazar Nocturno donde se traslada la vida del mercado una vez que se pone el sol.

Buda de Wat Phan Tao, Chiang Mai

Buda de Wat Phang Tao, Chiang Mai

 

Budas de Wat Chiang Man, Chiang Mai

Budas de Wat Chiang Man, Chiang Mai

Al día siguiente por la noche, después de conocer todos los templos de interés cogí un vuelo nocturno con Thais Airways (50 euros) con destino a Phuket, el cual compré durante mi preparación del viaje. El propio hotel me ofrecía un servicio de taxi por 120 baths directo al aeropuerto. A las 23.50 estaba aterrizando en el sur del país, a más de 1500 km del exótico norte de Tailandia.

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