Estambul: ruta para cinco días por libre

AVENTURA por el MUNDO

Santa Sofía, Sultanahmet, Estambul

Estambul: ruta para cinco días por libre

Qué ver y como recorrer Estambul con bajo presupuesto: transporte, alojamiento, entradas…

Por fin llegó el 23 de Diciembre. Teníamos por delante 16 días recorriendo Turquía, concretamente Estambul, la Costa del Egeo y por supuesto Capadocia. El vuelo salió en hora y tras una breve escala en Múnich, aterrizamos a las 14.50 (en Turquía hay dos horas más, al estar en diferente meridiano) en el aeropuerto internacional de Ataturk.

Nuestro hotel Sude Konak (180 euros, 4 noches) nos proporcionaba transfer gratuito por una estancia superior a 4 noches. Pues oyes, que el señor que debería estar esperando a la salida con nuestro nombre en un cartel allí no estaba. Al cabo de media hora, justo antes de que llamar al hotel para que se hiciese cargo apareció un chaval de unos 15 años, preguntando dónde íbamos y mi nombre. Entonces sacó de una carpeta la pancarta y nos miró como con gesto de “todo solucionado”.

Arrancamos hacia el hotel, situado en el barrio neurálgico de Sultanahmet, al que llegamos 40 min más tarde. Desde que entramos en Estambul, nos embargó la magia de la ciudad más bonita del mundo. El hotel era increíble por el precio que pagamos. Tenía el comedor en la azotea con vistas a Santa Sofía y el Cuerno de Oro. La habitación amplia, limpia y muy acogedora.

Hicimos el check in, dejamos las maletas y directamente nos lanzamos a las calles de la ciudad dirección Eminonu. Por el camino cambiamos en una de los muchas casas de cambio, Döviz y nos compramos unas castañas (2 TL, 150 g). Llegamos sin planificarlo a la parte de atrás de la Mezquita Nueva. Acaba de terminar la oración y entramos directamente con el correspondiente protocolo de descalzarse y mi madre cubrirse la cabeza con un pañuelo.

Era la primera vez que entraba en una mezquita y todo era nuevo. Las lámparas circulares del techo, las alfombras, los símbolos árabes, la ausencia representaciones divinas, el Mirhab orientado a la Meca y los pocos musulmanes que aún seguían rezando a Alá. Tras media hora de observación, salimos de la mezquita directamente al muelle de Eminonu y sus puestos de comida. Había barcos atracados vendiendo bocadillos de caballa. Sobre ellos el Puente Gálata que cruza hasta la orilla de Beyoglu atestada de pescadores con gente entrando y saliendo a raudales. Y calcetines, puestos de calcetines por todas partes.

Eminonu y la Torre Gálata, Estambul

Eminonu y la Torre Gálata, Estambul

Cruzamos la plaza delante del Bazaar de las Especias y nos dirigimos a la mezquita Rüstem Pasha. Es conocida por sus magníficos azulejos de Iznik, muy pequeña y casi siempre vacía porque está escondida entre los edificios de la plaza. Fuimos los únicos turistas en todas las ocasiones que la visitamos. A la salida nos dieron muestras gratuitas del Corán y seguimos hasta una de las entradas del Bazaar de las Especias o Bazar Egipcio (Misir Carsisi, abierto todos los días).

Bazar de las Especias, Estambul

Bazar de las Especias, Estambul

Este bazar, está destinado exclusivamente a la venta de especias, infusiones y tés, jabones y artesanía. A pesar de ser pequeño, es encantador y tiene un característico olor a mezcla de especias y jabones.

Nuestra siguiente parada fue la Estación Sirkeci, donde antiguamente partía el Orient Express, actualmente en funcionamiento en su trayecto de lujo París-Estambul. Como ya se acercaba la hora de cenar, buscamos alrededor de la estación un sitio en el que celebrar nuestra primera cena turca. Entramos en un restaurante donde nos recibieron con los brazos abiertos. Pedimos parrillada de carnes y dorada al horno para mi madre. Todo acompañado con té manzana turco y de postre nuestro primer baklava (21 euros).

Día 1: Sultanahmet y Kumkapi

Nos despertamos a las 8.00 y subimos a desayunar a la azotea. Hacía sol y las vistas era aún más espectaculares. Fuimos al Palacio de Topkapi (40 liras y 25  el Harem, martes cerrado) justo al lado del hotel, en la parada de tranvía, Gulhane. Al llegar a las puertas del palacio, sacamos las entradas y cruzamos la Puerta Imperial. Recorrimos durante 3 horas el Palacio que sirvió de centro administrativo a los sultanes hasta mediados del siglo XIX, además de ser la representación máxima de arquitectura seglar turca.

Vistas de Estambul desde el Palacio de Topkapi

Vistas de Estambul desde el Palacio de Topkapi

A destacar, el patio de las ceremonias, los establos y cocinas reales, las jaulas de oro de los hijos del sultán, El Tesoro y por supuesto el Harem, con el patio de los Eunucos Negros, las Estancias de las Concubinas, las estancias reales y el Patio de las Favoritas. Entrar en todas estas estancias es trasladarte a la época medieval y sentir la esencia de los sultanatos del Imperio Otomano.

Salimos del Palacio con la cámara echando humo por la Puerta de la Acogida al pie de Santa Irene (cerrada al público). Rodeamos Santa Sofía y llegamos al Parque de Sultanahmet, donde está la Fuente de Guillermo el Kaiser. Esta fuente que iluminan por las noches, está situada entre Santa Sofía, la Mezquita Azul y el Hipódromo, con lo cual las vistas son impresionantes. De aquí cruzamos la calle y entramos en la Cisterna Basílica (20 liras, martes cerrado). Esto es algo que no te esperas, no te imaginas que debajo de toda la plaza se pueda encontrar algo tan increíble.

Santa Sofía, Sultanahmet, Estambul

Santa Sofía, Sultanahmet, Estambul

Esta cisterna fue construida en la época de Constantinopla para abastecer de agua a la ciudad en caso de que inhabilitasen el Acueducto de Valens. Es un recinto inmenso, lleno de columnas del siglo IV, con agua en el fondo y en semipenumbra. Hay galerías aéreas que recorren la cisterna hasta llegar a las cabezas de medusa situadas al fondo de la cisterna. Ambas actúan de soporte de las columnas y en su momento estaban cubiertas de agua. Fueron traídas de otro templo lejos de la ciudad y se desconoce su objetivo en la Basílica.

Interior de la Cisterna Basílica. Sultanahmet, Estambul

Interior de la Cisterna Basílica. Sultanahmet, Estambul

Cabeza de Medusa, interior de la Cisterna Basílica. Sultanahmet, Estambul

Cabeza de Medusa, interior de la Cisterna Basílica. Sultanahmet, Estambul

Seguimos por la calle Divanyolu, arteria principal de Constantinopla, hasta los baños o Hamanes Cemberlitas. Esta calle donde el tranvía hace varias de sus paradas, está repleta de pastelerías, agencias, hoteles y restaurantes de comida turca.

Calle Divanyolu, Sultanahmet, Estambul

Calle Divanyolu, Sultanahmet, Estambul

Comimos en un restaurante de la plaza justo enfrente de la Columna de Teodosio. Tres tavuk dönner con bebidas y baklava por 29 liras. Después de la sobremesa, nos adentramos en el barrio de Kumkapi. Barrio de pescadores muy recomendable si quieres disfrutar de la esencia de Estambul con casas de madera vieja construidas sobre calles empinadas y vistas al Mar de Mármara.

Casas de madera de Kumkapi, Estambul

Casas de madera de Kumkapi, Estambul

Nuestra intención era visitar la Mezquita Sokollu pero estaba cerrada, así que proseguimos hasta la Pequeña Ayasofia. En esta mezquita blanca el muecín nos recibió con los brazos abiertos, mostrándonos todos los entresijos e invitándonos a subir a la parte superior. Nos permitió pasear por todos los rincones y muy amablemente nos mostró la zona de oración, normalmente restringida a los infieles, es decir, nosotros. Tras darle una pequeña propina salimos a la calle, donde unos niños jugando al fútbol nos pedían dinero por cuidar nuestro calzado.

Mezquita Sokollu, Kumkapi, Estambul

Mezquita Sokollu, Kumkapi, Estambul

Los chavales ni eran pobres, ni lo parecían, querían sacarse unas pelas por la cara. Seguimos caminando hasta la Mezquita Azul pasando frente al Bazar Arasta al que iríamos más tarde. Llegamos a las puertas y nos dirigimos a la entrada de turistas, situada en el lateral derecho del patio de abluciones. Nos descalzamos y entramos. Casi no había nadie, lo cual la hacía más espectacular si cabe. Está decorada con azulejos azules y blancos, inmensa, muy iluminada y prácticamente para nosotros. Media hora estuvimos merodeando y sacando fotos hasta que los guardias de seguridad nos pidieron que abandonásemos el templo porque se acercaba la llamada a la oración.

Mezquita Azul, Sultanahmet, Estambul

Mezquita Azul, Sultanahmet, Estambul

La mezquita Azul tuvo mucha controversia porque fue erigida con 6 minaretes, al igual que la Meca. Está situada en lo alto de Sultanahmet y fue sin duda la mezquita más impactante de todo el viaje. Justo cuando salíamos al patio de las abluciones comenzó la llamada y pudimos escuchar al muecín llamando a la oración en una de las mezquitas más impresionantes del mundo.

Interior de la Mezquita Azul, Sultanahmet. Estambul

Interior de la Mezquita Azul, Sultanahmet. Estambul

Al acabar, bajamos por la calle de atrás y llegamos al Bazar Arasta, antiguos establos reales de la mezquita actualmente convertidos en negocios de artesanía. Lo atravesamos hasta una cafetería donde tomar té de manzana y baklava, el postre estrella del viaje. Tras el tentempié, regresamos al Hipódromo, esta vez dedicándole más tiempo para ver todas las atracciones que alberga como la Columna Serpentina, traída desde el Templo de Apolo en Delfos. El Obelisco de Teodosio, traído desde el templo egipcio de Karnak, en Luxor y la Columna de Constantino.

Mezquita Azul, Sultanahmet, Estambul

Mezquita Azul, Sultanahmet, Estambul

Como se acercaba la hora de cenar, fuimos paseando hasta un restaurante donde celebraríamos la Nochebuena. La Casita, es un restaurante cerca del Enjoyer, de cuatro plantas, con unas escaleras casi verticales donde el dueño habla castellano. Cenamos en la acogedora terraza del piso superior, muy pequeña y cerrada y lo mejor de todo con vistas a la Mezquita Azul. Un sitio ideal para celebrar nuestra particular Nochebuena. En lugar de cordero… kebab; de champán… té de manzana; de turrón… baklava y de villancicos… llamadas a la oración. Unas Navidades especiales que recordaremos de por vida.

 Día 2: Sultanahmet, Eminonu y Beyazit

Al día siguiente nos levantamos pronto y subimos a desayunar con la intención de entrar a las 8.30 al Museo Arqueológico (10 liras, lunes cerrado). Está situado en el Parque de Gulhane, anexo al Palacio de Topkapi y muy próximo a nuestro hotel. Recorrimos el museo y sus correspondientes secciones: Arqueología Clásica, Obras del Oriente Antiguo y Kiosko de los Azulejos. No te pierdas sobre todo la Tumba de Alejandro Magno, la Necrópolis de Sidón, bustos y estatuas de la Antigua Roma, tablilla donde se escribió el Tratado de Kadesh (primer tratado de paz de la humanidad que puso fin a la guerra entre egipcios e hititas). Además de la colección de azulejos y cerámicas otomanas con las que revestían las paredes de mezquitas y palacios.

Sarcófago de Alejandro Magno con su figura esculpida a caballo

Sarcófago de Alejandro Magno con su figura esculpida a lomos de su caballo

Salimos cerca de las 12.00 y subimos la calle Sogukcesme y sus peculiares casas de madera de colores hasta llegar a Santa Sofía. Había una cola enorme y nos recomendaron que volviésemos a la hora de comer para entrar sin esperas. Así lo hicimos. Para hacer tiempo fuimos a la Cisterna de las 1001 Columnas, al otro lado del Hipódromo. Esta cisterna a diferencia de la Basílica, no tiene agua, está cementada y la entrada incluye un té de manzana en una mesa dentro de la cisterna mientras se oye el eco del agua por toda la estancia. Aquí sí que estábamos solos. Es lo que tiene viajar en Navidad, precios bajos sin turismo.

En cuanto terminamos nos dirigimos a Santa Sofía y entramos directamente (40 liras, abre cada día). Impresionante, desde su enorme cúpula, epítome de la arquitectura bizantina, a la mezcla de símbolos árabes y mosaicos bíblicos por las paredes.

Santa Sofía, Sultanahmet, Estambul

Santa Sofía, Sultanahmet, Estambul

La iglesia de la santa sabiduría está empapada de siglos de historia. Fue construida como catedral de Constantinopla y transformada en catedral católica por los Cruzados. Tras la invasión otomana fue reconvertida en mezquita, construyendo minaretes en su fachada y ocultando con cal los mosaicos de sus paredes. A principios del siglo XX, fue declarada museo y se volvieron a descubrir los mosaicos parcialmente destruidos por la cal, de esta forma, por primera vez en la Historia de la Humanidad encontramos un templo con símbolos árabes y cristianos entremezclados.

Santa Sofía, Sultanahmet, Estambul

Santa Sofía, Sultanahmet, Estambul

De aquí fuimos a comer a la plaza de los Baños Cemberlitas. Tras la comida cogimos el tranvía hasta Eminonu y subimos hasta la imponente Mezquita de Suleymaniye o Solimán I El Magnífico construida sobre una de las siete colinas de Estambul. Visitamos también la Tumba de Solimán y la de su arquitecto, enterrados en el pequeño cementerio que hay detrás de la mezquita.

Interior de la Mezquita "Solimán el Magnífico". Estambul

Interior de la Mezquita “Solimán el Magnífico”. Estambul

Al acabar seguimos caminando hasta la Puerta de la Universidad y la Plaza de Beyazit, donde se alza la torre del mismo nombre, iluminada de colores que informan de la predicción meteorológica. Ya que estábamos en la plaza decidimos entrar en la Mezquita de Beyazit, pero estaba cerrada por obras y nos metimos de lleno en el Gran Bazar (Kapali Carsi, cierra los domingos).

Puerta de la Universidad, Beyazit, Estambul

Puerta de la Universidad, Beyazit, Estambul

El Gran Bazar, con más de 4000 tiendas y 60 calles es el mercado cubierto más grande del mundo, habiendo en su interior hasta una pequeña mezquita. A diferencia de otros bazares, como el de Chatuchak en Bangkok, las tiendas están agrupadas por gremios, desde orfebrería, joyas, muebles y artesanía hasta ropa, lámparas, alfombras, especias, comida y un sinfín de comerciantes intentando adivinar tu procedencia para que entres en el regateo de sus productos.

Gran Bazar, Estambul

Gran Bazar, Estambul

Tras dos horas recorriendo sus calles y tomando nota de los precios, salimos a tomar un té turco en la plaza de Beyazit. Al acabar, fuimos paseando por las tiendas aledañas al Bazar, atestadas de puestos de ropa de imitación hasta llegar a Eminonu. Entramos de nuevo en el Bazar de las Especias y seguimos hasta la antigua Estación del Orient Express. Cenamos cerca de las 21.00 en un restaurante situado justo enfrente, tres tavuk donner y tres refrescos por 24 liras. Después de la cena paseamos por las calles colindantes a nuestro hotel, plagadas de terrazas y tiendas de artesanía, con precios mucho más bajos que los que encontramos en el Gran Bazar. Llegamos al hotel, nos duchamos y caíamos rendidos hasta el día siguiente.

Bazar de las Especias o Bazar Egipcio, Estambul

Bazar de las Especias o Bazar Egipcio, Estambul

Día 3: Kabatas, Taksim, Galatasaray y Beyoglu

Al día siguiente nos levantamos a las 8.00 en punto. Nuestra estancia en Estambul estaba saliendo a la perfección. Cogimos el tranvía frente al hotel con dirección Kabatas, última parada con destino Palacio Dolmabahce (40 liras y 15 Harem, cierra lunes). Como las visitas son guiadas, esperamos a formar un grupo y visitamos durante hora y media las estancias del Palacio al ritmo de las explicaciones del guía. También hablaba castellano y nos comentó a título personal muchas de las anécdotas y entresijos como la razón de la existencia de la “Sala Zapatero”. El expresidente socialista apostó firmemente por la entrada de Turquía en la UE, encontrándose con el resto de países integrantes en contra. El gobierno turco como muestra de agradecimiento puso su nombre a la sala presidencial más importante del Palacio.

Palacio Dolmabahce desde el Bósforo, Estambul

Palacio Dolmabahce desde el Bósforo, Estambul

Nos mostraron las salas de recepción internacional, las alcobas donde se alojaban los líderes mundiales que antaño sirvieron de residencia a los sultanes. La visita contínuo por el Harem, similar al de Topkapi pero mucho más moderno puesto que el Palacio fue levantado a imagen y semejanza de los palacios europeos. Dado que no se podían sacar fotos, la visita guiada duró 1 hora escasa con un breve descanso entre el Palacio y el Harem.

Palacio Dolmabahce y el Bósforo, Estambul

Palacio Dolmabahce y su Puerta al Bósforo, Estambul

Atravesamos sus jardines hacia la salida y subimos hasta la Plaza Taksim, donde llega y parte el tranvía nostálgico que recorre una y otra vez la abarrotada calle Istiklal.

Tengo que decir que la Plaza Taksim me decepcionó un poco, me la imaginaba más interesante, no un espacio abierto sin más. Lo mejor es la llegada del Tranvía Nostálgico que baja por la elegante calle Istiklal, arteria principal de este antiguo barrio genovés de arquitectura turca. El tranvía con casi 2 siglos de antigüedad es el más antiguo del mundo y su tarifa no está incluida en la Istanbul Kart, aunque apenas alcanza las 2 liras. Recorre un trayecto de 1,6 km entre Taksim y Tunnel y tarda poco más de 20 minutos. Bajamos caminando hasta Tunnel, parado en el Hotel Pera y las iglesias cristianas y volvimos a subir a Taksim en el tranvía con su clásica velocidad de crucero.

Tranvía Nostálgico de la calle Istiklal, Estambul

Tranvía Nostálgico de la calle Istiklal, Estambul

Desde Taksim, nos metimos en el barrio de Galatasaray para comer. Tomamos el postre acompañado de té de manzana en una pastelería próxima y proseguimos el paseo hasta el barrio de Beyoglu dirigiéndonos hacia la Torre Gálata.

Subimos en ascensor previo pago de la entrada (25 liras, abre cada día) hasta el restaurante de la parte superior y accedimos al mirador circular. Las vistas de Estambul desde la Torre son espectaculares, se puede divisar la inmensidad de la ciudad que no acaba nunca, sube y baja con las colinas y se pierde en el horizonte.

Estambul, Turquía

Estambul, Turquía

Miles de mezquitas alzan sus minaretes por encima de las casas y dividiendo la ciudad, el Estrecho del Bósforo que separa la parte europea de la asiática. Justo a nuestros pies el Cuerno de Oro, atravesado por el Puente Gálata que cruza hasta Eminonu. Estuvimos en lo alto de la torre casi dos horas hasta que se puso el sol sobre el Mar de Mármara. Cuando bajamos, nos dirigimos a la orilla donde las barracas mostraban el pescado fresco para bocadillos a la parrilla.

Vistas del skyline de Sultanahmet, el Cuerno de Oro y el Bósforo. Estambul

Vistas del skyline de Sultanahmet, el Cuerno de Oro y el Bósforo. Estambul

Cruzamos el puente y como era relativamente temprano entramos de nuevo en la Rustem Pasha. Otra vez solos en la mezquita con azulejos de iznik. Seguimos directos al Bazar de las Especias con la intención de comprar té de manzana, pero los precios nos echaron para atrás. El mejor sitio para comprar té de manzana y baklava es la calle Divanyolu, con docenas de pastelerías que ofrecen precios muy económicos.

Cenamos en la plaza de los Baños Cemberlitas, frente a la Mezquita de Nuorosmaniye y volvimos al hotel a descansar para aprovechar bien el día siguiente antes de coger el vuelo a Izmir a última hora del día.

Día 4: Eyüp, San Salvador de Chora, Fatih, Beyazit y Sultanahmet

Esa mañana nos levantamos pronto y cogimos al tranvía hasta Eminonu para subir al ferry que remonta el Cuerno de Oro hasta el barrio de Eyüp. Si vais a coger este ferry, tenéis que pasar la estación de autobuses al aire libre que hay en Eminonu y caminar hasta el extremo de la plaza antes de girar hacia el embarcadero. No hay ninguna indicación, pero si preguntáis amablemente os conducirán al muelle donde zarpan los barcos públicos hacia Eyüp (2 liras el billete).

Salimos a las 11.00 del pequeño embarcadero y tras 3 paradas a lo largo del estrecho, llegamos a la última parada. Caminamos por el paseo hasta la Mezquita Eyüp Sultán, tercer punto de peregrinación más importante después de la Meca y Jerusalén por la tumba del adalid de Mahoma. Se puede visitar tanto el interior de la mezquita como la parte superior y la tumba de Eyüp Sultán.  De aquí seguimos hacia el Funicular que sube hasta el Café Pierre Lotti. El precio por subir son dos jetones, como cualquier transporte en la ciudad con la Istanbul Kart. Este funicular avanza sobre el mismo Cementerio de Eyüp, situado en la ladera de la colina y por el que zigzaguea un camino hasta el café si se quiere hacer caminando.

Cementerio y Mezquita de Eyup, Estambul

Cementerio y Mezquita de Eyüp, Estambul

Una vez en el café, nos sentamos en un mesa con vistas espectaculares sobre el Cuerno de Oro y a lo lejos, las siluetas de la Mezquita Azul, Santa Sofía, Suleymaniye y todo el skyline de Sultanahmet y Estambul. Nos tomamos un té de manzana al sol y bajamos paseando entre las tumbas del cementerio. Tengo que decir que si te fijas bien, las tumbas de los hombres están adornadas del gorro típico de los árabes mientras las mujeres tienen flores en la parte superior y obviamente no son cruces sino lápidas rectangulares sobre el respectivo nicho.

Llegamos de nuevo a los pies de la mezquita y pasamos delante del patio de las abluciones donde varios peregrinos llegaban a sus puertas. Cogimos un taxi que paramos en mitad de la carretera y pusimos rumbo, por 10 liras, a San Salvador de Chora (20 liras, miércoles cerrado).  Durante el trayecto atravesamos las Murallas de Teodosio en cuyos intramuros se encuentra el museo.

San Salvador de Chora, Estambul

San Salvador de Chora, Estambul

La pequeña iglesia fue construida en el siglo IV y es considerada como uno de los más bellos ejemplos de iglesia bizantina. Siglos de historia dotan a San Salvador de Chora de una increíble colección de escenas bíblicas representadas en frescos y mosaicos de magnífico valor pictórico. Tras la invasión otomana y su particular prohibición islámica de representar al hombre, fueron cubiertos con cal y descubiertos siglos después, perdiéndose parte de su belleza. Actualmente son mostrados al público en forma de museo.

Mosaicos de San Salvador de Chora, Estambul

Mosaicos de San Salvador de Chora, Estambul

Salimos de la iglesia y entremos de rebote en la Mezquita Myamar y seguimos caminando por el Barrio de Fatih, donde se encuentran docenas de tiendas de novia y atuendos ceremoniales de topo tipo de colores chillones. Paramos a comer de justo en frente de la Mezquita de Fatih, una de las más grande e impresionantes de Estambul. Seguimos en dirección Sultanahmet, pasando frente al Acueducto de Valens que abastecía de agua a la ciudad varios siglos atrás.

Mezquita de Fatih, Estambul

Mezquita de Fatih, Estambul

Al atardecer, volvimos a revivir la llamada a la oración desde el la fuente de Guillermo el Káiser, entre Santa Sofía y la Mezquita Azul. El canto de los muecines de todas las mezquitas circundantes se entremezclaba en el aire haciéndote sentir la esencia islámica, hasta ahora desconocida para nosotros.

Santa Sofía, Sultanahmet, Estambul

Santa Sofía, Sultanahmet, Estambul

La mañana del último día la dedicamos al crucero por el Bósforo. En el puerto de Eminonu hay varias compañías que realizan el trayecto por el Estrecho. Hay varios tipos, horarios y precios. El más recomendable es el que se anuncia a voces desde el muelle por 7,5 liras por hora y medio de paseo. Sale cada dos horas y llega hasta el segundo puente antes de regresar a Eminonu.

Crucero por el Bósforo, Estambul

Crucero por el Bósforo, Estambul

Durante el recorrido pasa por la orilla del Palacio Dolmabahce y la Mezquita de Ortakoy a pie de mar. El barco tiene una amplia zona de cubierta para protegerse del frío, donde sirven té de manzana, café y comida. Pasa el segundo Puente Gálata y regresa por la orilla asiática. Aquí se ven los palacios y caserones de la clase alta de Estambul. Rodea la Torre Leandro antes de atracar en Eminonu ofreciendo las vistas más espectaculares del skyline de Sultanahmet.

Crucero por el Bósforo, Estambul

Crucero por el Bósforo, Estambul

Crucero por el Bósforo, Estambul

Crucero por el Bósforo, Estambul

A las 17.00 pusimos rumbo al hotel para recoger las maletas y salir hacia el aeropuerto. Como no habíamos encontrado ningún transfer que se adaptase a nuestro vuelo, volvimos por nuestro cuenta. Cogimos el tranvía frente al hotel y transbordamos al tren en la estación de Zeytinburnu dirección Havalimani (aeropuerto en turco). El trayecto dura una hora aproximadamente de puerta a puerta. Llegamos a Ataturk y cogimos el vuelo doméstico de las 22.00 con destino a Izmir, dejando atrás la ciudad más bonita del mundo.

Recomendaciones:

  • Comprad la tarjeta Istanbul Kart para desplazarte por la ciudad en transporte público (metro, tranvía, barco, bus…). En la Preparación de Viaje encontrareis la forma de adquirirla y usarla.
  • Entrad en todas las mezquitas que podais, son gratis. Solo están cerradas a los infieles durante la oración.
  • El Gran Bazar es caro. La misma artesanía, especias y tés los encontrareis mucho mas baratos en las tiendas del exterior a lo largo y ancho de la ciudad.
  • Prueba el baklava, es un postre turco de hojaldre, miel y pistacho. Lo mejor que he probado en la vida. En la calle Divanyolu los venden al peso y envasados al vacío.
  • Todos los Palacios y Museos cierran un día determinado. Infórmate antes de ir. En la Preparación de Viaje encontrareis horarios, precios y días de cierre.
  • Comer es muy barato. Especialmente en los restaurantes y pequeños negocios a pie de calle. En Sultanahmet son más caros pero con platos más elaborados. Aún así resulta mucho más económico que España.
  • El té de manzana suelen ser cortesía de la casa en restaurantes y cafés. Sin embargo, están empezando a cobrarlo por 1 lira, algo así como 33 céntimos de euro. En la calle Divanyolu los venden empaquetados por 15 liras el medio kilo.
  • El crucero por el Bósforo es una de las experiencias más auténticas, económicas y memorables que no debes perderte en Estambul.
  • Averiguad por mi, cual es la razón de vender tantos calcetines en Eminonu y cómo es posible que vendan castañas en pleno agosto
  • Por cierto, si reserváis cualquier hotel a través de este link, booking os reembolsará el 10%  https://www.booking.com/s/43_8/eodena22 de la reserva una vez haya finalizado vuestra estancia. Sin trucos ni letra pequeña, un reembolsa como “devolución compra” en la tarjeta que hayáis utilizado. El único requisito es que la reserva ha de ser igual o superior a 30 euros, así que ya sabéis y el reembolso puede ser considerable.

 

⇒ ¿Qué otros sitios has visitado en Estambul? No te pierdas la continuación de mi diario por Capadocia y la costa del Egeo. Si te ha gustado, ¡comparte!

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