Islas Phi Phi: 6 días en el paraíso 

AVENTURA por el MUNDO

Maya Beach, Phi Phi Leh

Islas Phi Phi: 6 días en el paraíso 

Las mejores excursiones y playas de las Islas Phi Phi

El barco a Phi Phi Don tardó tres horas en cruzar la bahía hasta el embarcadero de la isla más grande y única habitada del archipiélago. Tres horas navegando por un paraíso tropical salpicado con resorts de lujo perdidos en islotes remotos. Era mi segunda etapa de playa después de recorrer por libre los mejores paraísos de Phuket

A las 15 de la tarde llegamos a Tonsai Pier. Una vez en el embarcadero se pagan los 40 baths de entrada al Parque Nacional de las Islas Phi Phi seguido de un tablón gigante con toda la oferta hotelera de la isla. No nos engañemos, Phi Phi es caro o al menos si lo comparas con el resto del país. Aún así se puede encontrar alojamiento por menos de 10 euros la noche y sitios económicos para comer. Yo me alojé en el Phi Phi Sandsee Resort por 7 euros la noche, situado frente al mar en el extremo derecho de la bahía. Sin embargo a lo largo de mi estancia los trabajadores me comentaron que había venido el terreno para construir un mega-resort todo incluido. Qué error.

Bahía de Tonsai, Phi Phi Don

Bahía de Tonsai, Phi Phi Don

Esta isla a pesar de formar parte de un parque nacional están muy enfocadas al turismo de borrachera, con fiestas masivas hasta altas horas de la noche. Esto conlleva basura y ruido que te alejan bastante de la sensación de paraíso. Aunque bien es verdad que esto está recluido en una parte concreta de la isla y existen muchos lugares donde te encontrarás prácticamente solo si sigues mis consejos.

Tras el check in extendí la toalla en la arena y me fui a bucear hasta que se puso el sol. Esta zona a pesar de situarse a 10 minutos del puerto goza de una tranquilidad increíble. En ese momento tan solo contaba con pocos hoteles de bajo coste para la comunidad mochilera.

Playa del hotel en la Bahía de Tonsai, Phi Phi Don

Playa del hotel en la Bahía de Tonsai, Phi Phi Don

Por la noche recorrí las calles del pueblo. Phi Phi Don tiene la característica de no poseer vehículos a motor, calles de arena blanca y construcciones de madera que proliferan entre las palmeras de la playa. Los lugareños se desplazan en bici y tocan el timbre para abrirse paso.

Elegí el Khun Va Thai Cuisine para cenar, esta noche y las sucesivas. Situado en el extremo norte del pueblo a escasos metros de la arena. Un restaurante de comida internacional y thai para todos los gustos y bolsillos. El pueblo ofrece todas las necesidades del mundo, desde negocios de tatuajes hasta un ring para luchas de Muay Thai. Si quieres encontrar alojamiento lejos del bullicio deberías considerar buscar fuera del pueblo, o en los extremos de este.

Sin embargo, los hoteles low cost están en meollo y los alojamientos alejados tienen un contrapunto importante desde mi punto de vista. En el mejor de los casos, el aislamiento es tal que requiere caminar hasta 1 hora por la jungla para llegar a la civilización, como en el caso de Long Beach. Y en la jungla por la noche no hay luz. Eso o alquilar long tail para llegar al pueblo o moverte por la isla, con el consiguiente gasto que ello supone. En la página de Booking (visitad el enlace a la derecha de mi blog), encontrareis una gran oferta de hoteles baratos y hostales en el centro del pueblo.

La mañana siguiente me fui a conocer la playa de Long Beach. Atravesé el pueblo y me adentré en la selva. El camino cruza la selva durante 45 minutos esquivando hoteles ocultos entre la vegetación hasta la playa. Long Beach es quizás la más bonita y tranquila de isla. Arena blanca y barco-taxis de cola larga anclados en la orilla que llevan a los turistas directamentamente al pueblo. Además presenta vistas espectaculares de la Bahía de Tonsai y sobre todo de Phi Phi Leh. Precisamente aquí donde se rodó la escena de Leonardo DiCaprio observando la isla antes tirarse al mar para alcanzar la leyenda de La Playa. Sin embargo, en la película, este enclave estaba situado en el Golfo de Tailandia, en algún punto cercano a Koh Samui.

Long Beach, Phi Phi Don

Long Beach, Phi Phi Don

Vistas Phi Phi Leh desde Long Beach, Phi Phi Don

Vistas Phi Phi Leh desde Long Beach, Phi Phi Don

Aquí me pasé todo el día, entre un chiringuito que vendía Nesteas por 20 baths y el arrecife de coral. Al atardecer cuando volvía al hotel me crucé con unos monos que campaban por la arena de Long Beach. Al acercarme para hacerles una foto me enseñaron los colmillos y saltaron hacia mí gruñendo y chillando. Tanto fue así que los malditos monos me obligaron a lanzarlo todo y salir corriendo al agua. Desde la orilla seguían gruñendo y enseñándome los dientes hasta que desistieron y se adentraron en la jungla. Momento que aproveché para salir del agua y correr en dirección contraria, no fuera que se lo pensasen dos veces.

Los monos agresivos de Long Beach

Los monos agresivos de Long Beach

 

Bahia de Tonsai, Phi Phi Don

Bahía de Tonsai, Phi Phi Don

Esa misma noche, antes de cenar en Khun Va Thai, reservé por 400 baths, la excursión de día entero por las islas con comida y agua incluida. Todas las agencias ofrecen un precio muy competitivo y ajustado teniendo en cuenta la amplitud del tour.

A las 8.00 me planté en el puerto de Tonsai junto con 12 personas más. Un barco de popa larga vino a recogernos, presentarse y navegar hasta nuestra primera parada, Monkey Beach. Días más tarde descubrí que esa no es Monkey Beach” pero, sino un recodo entre montañas donde bajan los monos acostumbrados a la comida de los turistas. Aún así llamar “Monkey Beach” a esta playa de 2 metros cuadrados es un buen reclamo turístico para ver monos. De aquí seguimos hasta la Phi Phi Leh, alcanzando la isla frente a la Cueva del Vikingo, famosa por sus nidos de golondrina.

La falsa Monkey Beach del tour por las Islas

La falsa Monkey Beach del tour por las Islas

 

Cueva del Vikingo, Phi Phi Leh

Cueva del Vikingo, Phi Phi Leh

Estos nidos hechos a partir de saliva solidificada de golondrina son uno de los productos más cotizados y empleados para elaborar sopa en la cocina china tradicional. Además se le atribuyen falsas propiedades afrodisíacas y curativas. La recolección de nidos ha puesto a esta especie de ave en verdadero peligro de extinción. Una de las etnias dedicadas a su explotación son los Gitanos de Mar. La etnia moken, originaria de China meridional, mantiene una cultura ancestral donde el mar el centro de su vida. Emplean andamios de bambú para construir sus casas sobre el agua del mar y embarcaciones que hacen las veces de transporte y hogar. Estos mismos andamios son utilizados para acceder a los codiciados nidos de golondrina como en la Cueva del Vikingo.

La laguna de Pileh, Phi Phi Leh

La laguna de Pileh, Phi Phi Leh

Seguimos rumbo a un entrante de mar rodeado de paredes verticales cubiertas de vegetación llamado Pileh. Este lugar es impresionante. A pesar de albergar una concentración infinita de barcos, es uno de los entornos tropicales mas bonitos de Tailandia. Ofreciendo un paisaje kárstico muy similar a la Bahía de Halong en Vietnam y al archipiélago de Bacuit en Filipinas. Aquí nos dejaron bucear en los increíbles arrecifes. Era de las primeras veces que practicaba esnórquel y estaba flipando con las maravillas que había bajo aquel agua turquesa. Una pasión que comenzó en Tailandia y continué por Indonesia, Egipto, Filipinas, México, Maldivas y un largo etcétera.

Maya Beach, Phi Phi Leh

Maya Beach, Phi Phi Leh

El siguiente punto de buceo fue Loh Samah, una pequeña bahía con mucho menos aforo de turismo donde aprovecharon para darnos de comer. Con aproximadamente 30-45 minutos por parada seguimos hacia Maya Beach, la conocidísima playa de la película.

Aquí señores, a pesar de los muchas críticas negativas por su infinita masificación, me encantó. Si que hay gente, aunque si se hace como última visita de la isla, se reduce mas de la mitad con lo cual puedes disfrutar de la playa sin agobios ni aglomeraciones. Y que quereis que os diga, el entorno espectacular. No en vano considerada como una de las mejores playas del mundo. En una isla declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y no está habitada. Sin embargo existe una empresa con permiso para realizar excursiones nocturnas y pernoctar a bordo de una barco en la misma playa Maya Bay Tour Sleep aboard.

Maya Beach, Phi Phi Leh

Maya Beach, Phi Phi Leh

 Tras hora y media en Maya Beach seguimos hacia las dos islas más pequeñas del archipiélago Phi Phi, Koh Pai (Isla Bamboo) y Koh Pung (Isla Mosquito). El siguiente punto de buceo fue en los arrecifes de Isla Mosquito seguido de hora y media de visita a la pequeña Bamboo. Un atolón de un kilómetro de diámetro que se recorre en menos de una hora, rodeado de arrecife de coral.

Bamboo Island, Parque Nacional de las Islas Phi Phi

Bamboo Island, Parque Nacional de las Islas Phi Phi

Llegando casi al final del día nos llevaron a otro punto conocido como Shark Point por el continuo avistamiento de tiburones de arrecife o puntas negras (por el color oscuro de su morro) totalmente inofensivos (por aquella época no tenía GoPro, ni siquiera iPhone). Como estaba apunto de ponerse el sol, rápidamente nos sacaron del agua para ver la puesta sobre la cubierta del barco. Una vez más, el atardecer sobre el Mar de Andamán resultaba espectacular y mejor aún sobre la proa de un long tail tailandés en mitad del mar.

Shark Point, Islas Phi Phi

Shark Point, Islas Phi Phi

Atardecer sobre el Mar de Andamán, algún punto en mitad de las Islas Phi Phi

Atardecer sobre el Mar de Andamán, algún punto en mitad de las Islas Phi Phi

El día siguiente lo dediqué a recorrer en kayak la bahía de Loh Dalam. Justo al otro lado del pueblo donde se celebran fiestas cada noche de luna llena. En la misma playa alquilé el kayak 6 horas por 300 baths. Un tiempo que consideré suficiente para navegar por la bahía… sin saber lo que me esperaría a la vuelta. Al principio bordeé la costa por el lado derecho, recalando en pequeñas playas al pie del acantilado. Pero cuando estaba en una de ellas, observé sorprendido la increíble playa que se extendía al otro lado de la bahía.

La auténtica Monkey Beach, Phi Phi Don

La auténtica Monkey Beach, Phi Phi Don

Esta playa no se ve desde Loh Dalam, además no está en la ruta de ningún barco porque está realmente escondida de los turistas. Remé hasta cruzar al otro lado. No había absolutamente nadie, palmeras, monos y arrecife. ¡Monos!. Acababa de llegar a la famosa Monkey Beach, aunque sinceramente creo que a cualquier playa con monos las llaman Monkey Beach, por lo que debe haber como unas mil.

Dejé el kayak en la arena y me metí a bucear en el arrecife que llegaba a casi dos metros de la orilla. Fue uno de los sitios más espectaculares del viaje. Además estaba completamente solo hasta que fueron llegando discretamente algunos barcos con grupos reducidos de japoneses ataviados con ropa larga y paraguas. Ridículo en mi opinión, si algo tienen estas playas, es poder disfrutar de ellas, del mar, del sol, de los arrecifes… pero todo sea por mantener un piel fresca y lustrosa.

Monkey Beach, Bahía de Loh Dalam, Phi Phi Don

Monkey Beach, Bahía de Loh Dalam, Phi Phi Don

Los monos corrían por la arena y después de la experiencia de Long Beach mantuve una prudente distancia de seguridad para evitar ataques. Extendí la toalla y me tumbé al sol tropical. Al poco llegó el guía de los japoneses y me pidió el kayak para llevarlos, de uno en uno, de vuelta al barco porque se negaban a entrar en el agua para llegar hasta el. Doblemente ridículo. Le dije que vale, ningún problema. Pero fue entonces cuando se acercó y me pidió si podía llevarles yo. ¿Hola? ¿estás de broma, no? No voy a hacer 20 viajes de ida y vuelta para trasladar a los 20 japoneses que no quieren tocar el agua. Hay medio metro de profundidad y no es radioactiva. Y seguí tomando el sol.

Cuando volví a la bahía, después de bucear, comer y bañarme durante más de 5 horas, comprobé horrorizado que la marea había bajado tanto que había más de 100 metros de arena cubierta de rocas y coral por donde no podía arrastrar el kayak. ¿Y ahora qué hago?. Mierda, eso es el karma por no ayudar a los japoneses… Me acerqué a la orilla mirando al tipo que me alquiló el equipo y me encogí de hombros señalando el kayak. El me miró y me dijo que lo dejase ahí, que ya irían más tarde a por el. Así que con las mismas me volví a la playa del hotel a seguir buceando.

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Recordad que las Phi Phi fueron uno de los puntos mas afectados por el tsunami del 2004, arrasando casi el 90% de la isla donde muchos tailandeses residentes perdieron algún familiar. Hoy en día no hay ni rastro de la desgracia y su sonrisa sigue sin desaparecer. Sin embargo han instalado vías de evacuación y un sistema de megafonía que te llevan hasta la parte mas alta de la isla. Estos puntos son los miradores más famosos con vistas espectaculares y panorámicas de Phi Phi Don.

El último día subí a uno de estos miradores cuyo camino parte del pueblo y llega a uno de los puntos más altos. La subida es moderada y corta, no más de 45 minutos por lo que es adecuada para todos los públicos y condiciones. El resto del día lo pasé en la playa del hotel, buceando y tostándome al sol de Tailandia.

Último día en Phi Phi, Long Beach

Último día en Phi Phi, Long Beach

La última noche la dediqué a pasear por el pueblo, tiendas de artesanía y comprar un nuevo equipo de snorkel. También hay una extensa gama de agencias para contratar excursiones y transporte a cualquier punto del continente. Como ya tenía el transfer pagado a la Península de Railay solo estuve curioseando precios y tours. Después de darme un masaje en uno de los miles locales del pueblo regresé al hotel para hacer la maleta. Mierda, se acaba la etapa Phi Phi y aunque todavía me quedaban Railay y Koh Samui tenía la sensación de que no iban a ser tan geniales.

Navegando por las Islas Phi Phi, Sur de Tailandia

Navegando por las Islas Phi Phi, Sur de Tailandia

A la mañana siguiente amaneció tronando y cuando digo tronando me refiero a un monzón que se cag.. la perra. A la expectativa de si el barco a Krabi podía no salir por el estado del mar, me planté en el embarcadero de Tonsai a las 10 en punto. No hubo problema, salimos en hora con una marejada importante. Tres horas después y varias amistades mochileras memorables arribamos al puerto de Krabi. Cuando bajé del barco me giré hacia el mar picado y pensé “por los pelos”.

¿Cual ha sido vuestra experiencia en las Phi Phi?    ¿Recomendáis alguna otra excursión por las islas? ¿Que se puede hacer en Phi Phi Don en época de monzones?

⇒ No te pierdas en mi blog la etapa en la Península de Railay, las mejores playas y trekkings en un paraíso al que solo se llega por mar.

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