Khajuraho y Orchha: oasis de paz

AVENTURA por el MUNDO

Khajuraho y Orchha: oasis de paz

De Varanasi a Orchha: tren nocturno por Madhya Pradesh

Hicimos una parada en Khajuraho en el tren nocturno que recorre el estado de Madhya Pradesh de Varanasi a Jhansi, a 23 km de Orchha. Si bien es cierto que nos obligaba a hacer un pequeño desvío, mereció la pena. Llegamos sobre las 7 de la mañana a la estación término de Khajuraho. Fuera contratamos un tuk-tuk por 200 INR, sin regateo ni leches, que nos dejó en la calle principal justo a la entrada del conjunto de templos del “grupo oeste”.

Aún me encontraba bastante mal y no estaba, ni mucho menos preparado para emprender la visita de los templos. Les pedí a mis padres si podíamos coger una hotel por unas horas para seguir durmiendo; llevaba casi día y medio sin comer y el cuerpo todavía me pedía cama. Entramos en varios hoteles del terror antes de quedarnos en uno que tampoco les hacía mucha sombra. 300 INR 8 horas, 4 de las cuales pasé durmiendo.

Tal cual entré en aquella habitación destartalada me tiré en la cama y seguí durmiendo profundamente hasta pasadas las 12 del mediodía. Tiempo que mis padres emplearon en dar una vuelta por la ciudad vieja de Khajuraho. Cuando volvieron al hotel acababa de despertarme y estaba dándome una ducha que casi ponía punto y final a las consecuencias del jodido blue lassi de Varanasi.

Otra vez con fuerzas y con un hambre para devorar una vaca, nos disponíamos a salir para visitar los templos de Kamasutra cuando… un monzón como nunca había visto. En menos de 15 minutos se inundó la ciudad. Millones de litros caían por segundo hasta cubrir las ruedas de los coches, mientras los motoristas levantaban las piernas por encima del torrente. ¿Qué más podía pasar?. Nos apostamos en terraza de la habitación a disfrutar del espectáculo monzónico. Casi media hora estuvo lloviendo sin parar, hasta que se fue calmando. Aún así las calles eran intransitables. Como no disponíamos de mucho tiempo, salimos hacia los templos principales a pesar de todo.

Templos de Khajuraho, grupo este

Templos de Khajuraho, grupo oeste

A tan solo 5 minutos del hotel, se encontraba el conjunto más impresionante de Khajuraho. Pagamos la entrada (250 INR) y nos metimos de cabeza. Estos enormes santuarios hinduistas, son famosos por su profunda ornamentación tallada en piedra y muestran la vida de hace un milenio: dioses, guerras, muerte, seres mitológicos, animales y continuas orgías sexuales. Además, las sensuales posturas de las mujeres insinúan sensación de baile que preceden a continuas poses eróticas. En todo el recinto, había unos 5 templos de incomparable belleza, separados por jardines pulcramente cuidados. Me reconfortó bastante encontrarme con toda esta maravilla después de todo lo que había pasado desde la llegada a Delhi. Recorrimos todos y cada unos de los templos por dentro y por fuera donde los tallajes se sucedían por todas partes.

Templos de Khajuraho, grupo este

Templos de Khajuraho, grupo oeste

 

Templos de Khajuraho, grupo este

Templos de Khajuraho, grupo oeste

Los templos de Khajuraho fueron levantados por la dinastía Chandela allá por el siglo X d.C., para poco después trasladar la capital a la actual Mahoba. Con lo cual pasaron desapercibidos para los invasores musulmanes cuando conquistaron la zona y poco a poco se ocultaron entre la maleza conservándose hasta que fueron descubiertos en el siglo XIX por los colonizadores ingleses. Como casi todos los recintos arqueológicos de la India.

Templos de Khajuraho, India

Templos de Khajuraho, India

Tras patearlos enteros, comenzó a llover y con la lluvia un hambre imparable por los días de ayuno obligado. Salimos del recinto y nos dirigimos a la plaza que está justo enfrente, donde reparamos en un restaurante que ofrecía european-indian-italian food…de cabeza. El sitio estaba lleno de turistas, pedimos pizzas y arroz con pollo y devoramos como si no hubiera un mañana. En la sobremesa tuve la sensación de estar casi al 100% recuperado y justo cuando empezaba a disfrutar de ese pensamiento la llamada al váter me arrancó de la mesa. Tranquilidad, no eran más que efectos residuales, volví a sentarme a la mesa y me fumé un cigarro que me supo a gloria.

Como eran casi cerca de las 16 de la tarde, volvimos al hotel a recoger el equipaje y de ahí a la estación de tren con destino a Orchha que salía a las 18.20. Dicho y hecho. Regateamos un tuk-tuk por 100 INR y nos plantamos en la estación de Khajuraho. Deambulamos por los andenes contemplando la fascinante vida que rebosan las estaciones de la India. Es un espectáculo de vendedores de cosas inverosímiles, vacas, familias enteras durmiendo al pie de las vías, perros, mendigos y ratas, ratas por todas partes.

A las 18.20 en punto subimos al tren que se dirigía a Agra.  Íbamos en clase sleeper contemplando el espectacular paisaje del estado de Madhya Pradesh a través de un enrejado sin cristal que servía de ventana. En este tren conocimos a Shiko, una chica china de 23 años que viajaba con sus amigos en second sitting porque no había más billetes, y como se negaba a ir hacinada había se colado en sleeper con el revisor persiguiéndola continuamente.

En el tren dirección Orchha clase sleeper

En el tren dirección Orchha clase sleeper

Como estaba sentada en mi cama, empezamos a hablar de nuestro viaje por la India. Era muy simpática y se reía constantemente. A veces incluso se quedaba dormida mientras hablaba. Muy graciosa. Fuimos hablando todo el viaje hasta Jhansi a pesar de que cada poco llegaba el revisor indignado para intentar echarla. No había manera. Ella le replicaba sin amedrentarse. Incluso le vacilaba sutilmente. Cuando el revisor le dio por imposible ella se giró hacia mí y me dijo con voz firme: “Comportamiento de tigre, nunca de oveja”, recordando los consejos de su abuela. Le dije que no me importaba compartir litera con ella y así no la podrían echar. Aún hoy mantengo el contacto con Shiko, hablamos cada poco vía facebook cuando sale de China donde es ilegal.

Nos despedimos en la estación de Jhansi, cerca de las 23 de la noche, tras intercambiar teléfono, face y mail. Ella continuaba hacia Agra. En la misma estación contratamos un tuk-tuk por 250 INR que nos llevaría a Orchha, un pequeño pueblo a 23 km de la estación de tren.

El viaje fue de todo menos tranquilo, el conductor recorrió los 23 km a más de 90 por hora, en ese carromato que tiene poca o ninguna sujeción en las curvas. Además, ni siquiera aminoraba cuando se cruzaban rebaños de vacas en el arcén y se pasaba al carril contrario obligando a los demás coches a echarse a un lado. Nos dejó a la puerta del hotel The Orchha Resort, un auténtico remanso de paz y tranquilidad y piscina por 7 euros la noche con desayuno. Botones, zumo de bienvenida, aire acondicionado, plasma, agua caliente…no imaginaba nada mejor para recuperarme del todo y poner un poco de relax después de Varanasi y Delhi. Nos duchamos y nos metimos en la cama cerca de la una de la mañana. Al día siguiente pensaba devorar una vaca en el desayuno.

Nos despertamos cerca de las 10.30, después de 9 horas y media de descanso absoluto. Nos vestimos y fuimos al increíble desayuno buffet. Siento decirlo pero en mis viajes creo totalmente necesario pegarse estos pequeños lujos (7 euros al día ojo eh?) para recuperar fuerza y ver el país desde el punto de vista del bienestar. Desayunamos cereales, tostadas, tortillas al gusto recién hechas, café, té… y decidimos parar porque si no aún seguiríamos allí comiendo a dos carrillos y con dos manos. Tras ello, volvimos a la habitación y fuimos echar un vistazo a las instalaciones del hotel. Tenía unos jardines inmensos y muy bien cuidados, con una enorme piscina en medio de las habitaciones. Y por encima del hotel, sobresalían los enormes cenotafios de Orchha justo al pie del hotel en medio de la jungla. Increible.

El hotel estaba situado en la ribera rocosa del río Betwa y a su vera se alzaban los inmensos y serenos chhatris, propiedad de los antiguos gobernadores de Orchha. Paseamos entre ellos, mientras los lugareños se bañaban en el río y hacían ofrendas… Desde luego aquí el agua estaba mucho más limpia que el Ganges a pesar de ser afluente, aunque aún distaba bastante de ser cristalina. De no estar nublado me hubiese pegado un baño de buena gana.

Los cenotafios de Orchha junto al Río Betwa, India

Los cenotafios de Orchha junto al Río Betwa, India

Al poco salimos caminando en dirección al conjunto monumental de Orchha, por lo cual es famoso este pueblo, entre otras cosas. Pasamos por la entrada de la Reserva Natural, que recorreríamos el día siguiente si el tiempo lo permitía.

A casi un km de distancia se encontraban los templos y palacios de los antiguos rajás Bundela, un conjunto tan monumental e impresionante que hacía sombra casi hasta el mismísimo Taj Mahal. Y prácticamente desconocido. Cruzamos el puente de granito que da acceso a ellos, pagamos la entrada custodiada por algún santón hindú y nos adentramos al enorme Jehangir Mahal.

Vistas desde ,Orchha

Vistas desde Jehangir Mahal, Orchha

Este palacio, representación de la arquitectura islámica medieval es algo acojonante, repleto de estancias al aire libre, pasarelas, torreones, diferentes niveles con vistas tanto al interior como al exterior y rodeados por la jungla y otros templos centenarios diseminados por una vasta llanura a rebosar de vegetación. Recorrimos el palacio entero, sacando fotos desde sus atalayas, con el espectacular templo Chaturbhuj, en lo alto de la ciudad de Orchha. Entramos en los establos, en el cercano Raj Mahal y en los templos hinduistas que reciben cada año a cientos de peregrinos.

Jehangir Mahal, Orchha

Jehangir Mahal, Orchha

Orchha, a pesar de tener un palacio monumental no suele estar incluida en ningún circuito turístico. Es más, muy pocos viajeros se acercan a conocer esta ciudad a medio camino entre Varanasi y Agra. El conjunto del castillo es uno de los más espectaculares que visitamos en la India, rodeado de naturaleza y atravesado por el río Betwa, uno de los afluentes del Yamuna que a su vez lo es del Ganges. La vida del pueblo es tranquila y discurre entre cenotafios y palacios dispersados por la llanura. Aunque la pobreza y las vacas esqueléticas también rondaban por aquellas tierras. Si bien muchas de las escenas de Varanasi me costaron difícil de asumir, en Orchha aun siendo del mismo calibre, me resultaron más naturales. Quizás uno se acostumbra rápido a imágenes terribles.

Orchha, Madhya Pradesh, India

Orchha, Madhya Pradesh, India

Pasamos la tarde en la piscina al pie de los chattris que bordeaban el hotel. Cenamos en el restaurante buffet por 200 rupias y nos fuimos a dormir.

Al día siguiente, dejamos el equipaje en el baggage room del hotel y nos fuimos a la Reserva Natural de Orchha. Llegamos caminando desde el hotel, pasamos el puente y el punto de entrada al Parque. Allí no había un alma y mira que estaba lleno de verdes prados para tener las vacas allí pastando. Pero no, mejor comiendo basura en la ciudad.

Vistas de la Reserva Natural de Orchha, India

Vistas de la Reserva Natural de Orchha, India

Hicimos dos rutas por la Reserva. La primera fue un camino de 8 km hasta el río donde había templos abandonados a su vera. Por el camino vimos unos monos de gran envergadura que bajaban de los árboles a nuestro paso y se adentraban en la jungla. También pastaban por allí una especie de ciervos grises de gran cornamenta. Pero lo mejor sin duda fue la tranquilidad, la falta de presencia humana, de basura y de miseria. Solo naturaleza y vida.

Reserva Natural de Orchha

Reserva Natural de Orchha

 

Reserva Natural de Orchha, India

Reserva Natural de Orchha, India

La otra ruta discurría a la orilla del río y se adentraba más en la reserva. Éramos los únicos allí, nosotros y los monos de las praderas. Paramos a comer en una explanada a la vera del río hasta que empezó a lloviznar y pusimos rumbo de vuelta al hotel. Echamos unas siete horas caminando por la reserva cuando regresamos a Orchha. Cogimos el equipaje y contratamos un taxi por 300 rupias a la estación de Jhansi para coger el tren a Agra. Y en Agra, por fin, el Taj Mahal.

Reserva Natural de Orchha

Reserva Natural de Orchha

2 Comments

  • Cristina

    Muy buenas fotos a pesar del tiempo nubladito.
    ¡Orchha, allá vamos! Me encantó lo del desayuno buffet. Buscaré ese hotel.
    Abrazo viajero.

    11 octubre, 2016 at 15:05
    • David
      David

      Gracias Cristina, seguiré publicando el resto de etapas por el norte de India. Espero que te sirva.Un abrazo!

      12 octubre, 2016 at 14:10

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