Madaba y la antigua Jerash

AVENTURA por el MUNDO

Madaba y la antigua Jerash

Jerash y Madaba: crisol de historia y religión

Por fin llegó el día, mis padres aterrizaron el día anterior en Barcelona procedentes de Gijón y pasaron la noche previa en mi casa. Ese mismo viernes salí de trabajar a medio día, recogí a mis padres y nos fuimos directamente al aeropuerto. El vuelo salió en hora a las 16.45, aterrizando en Frankfurt dos horas más tarde y tras una breve escala de 2 horas, despegamos en dirección Amman. Llegamos puntuales al aeropuerto QUEEN ALIA, a la 1.55 de la mañana, a media hora en coche de Madaba. Primera recomendación, para pagar el visado mejor que saquéis dinero en el cajero automático que hay justo al lado de la segunda oficina de cambio. El cambio es pésimo (1 euro=0.85 dinar) y en el cajero no hay comisión con un cambio ajustadísimo.

Cuando ya teníamos en nuestro poder suficientes dinares nos damos cuenta que el visado son 40 JD y no 20 como creía. Pagamos el visado, pasamos el control de pasaportes y de retina y salimos de aeropuerto donde un jordano de la agencia donde contratamos el coche nos esperaba con nuestro nombre en un cartel. El coche de alquiler era un Hyundai i10 que gastaba poquísima gasolina y que nos salió por 128 dinares los 7 días.  Tras presentarnos, nos dijo que la oficina y el coche estaban fuera del aeropuerto y que nos llevaría hasta allí. Por camino atravesamos una especie de descampado que al atravesarlo se me pasó por la cabeza la idea de “ahora es cuando para el coche y nos matan” pero a las 3 de la mañana estaba muy cansado para preocuparme.

Llegamos a la oficina, tramitamos todos los papeles, contratamos seguro a todo riesgo para despreocuparnos de todo por 7 euros/día y quedamos para el viernes día 18 a las 23 de la noche en el mismo sitio. Acto seguido abrí la aplicación gratuita del iPhone CoPilot Live con los mapas descargados gratuitamente de Jordania, situé el hotel SALOMÉ en Madaba. Este hotel nos haría de base para conocer la parte norte del país, y salimos disparados hacia allí cerca de las 4 de la mañana.

Tras 18 km, llegamos al Hotel Salomé (13 euros persona/noche con desayuno), ubicado muy cerca del centro, económico, habitaciones cómodas y trato familiar. Este hotel nos proporcionaba la base perfecta para conocer la ciudad romana de Jerash y el gran mosaico de Tierra Santa que ofrecía la Iglesia de San Jorge próxima al hotel. Evitábamos así pasar por Amman, de lo cual no estaba muy seguro al principio pero que al final agradecí, por su caótico tráfico, además tampoco ofrece nada imprescindible que no puedas suplir con Jerash, en cuanto a ruinas, o Madaba en cuanto a ciudad jordana y estilo de vida. Además, encontramos unos precios súper ajustados tanto en comida, como en artesanía como vida diaria.

Total, que hicimos el check in a eso de las 4.30 de la mañana, poco antes de la primera llamada a la oración, y nos metimos en la cama hasta las 9.45 que sonó el despertador. Cuando sonó, tenía tanto sueño que me entraron ganas de llorar, pero me metí directamente en la ducha para despertar y bajar a desayunar antes de que cerraran el buffet. Además teníamos que visitar el Mosaico de Tierra Santa antes de salir hacia la Antigua Gerasa. El desayuno fue bastante común a lo largo del viaje ya que todos los hoteles ofertaban lo mismo, posibilidad de hacerte una ensalada mediterránea a base de pepino, tomate, huevo y queso, lo cual constituía el desayuno jordano tradicional, además de yogur griego con miel, tostadas, café o té.

Una vez listos salimos hacia la Iglesia de San Jorge (1 JD), aparcamos el coche en la calle principal y nos dirigimos al recinto de la Iglesia griega ortodoxa que alberga, los restos del mapa-Mosaico de Tierra Santa.

Mosaico de Tierra Santa, Iglesia de San Jorge. Madaba

Mosaico de Tierra Santa, Iglesia de San Jorge. Madaba

El mosaico fue descubierto en 1884 por los nuevos moradores cristianos que encontraron las ruinas de una antigua iglesia bizantina. Entre los escombros hallaron lo que hoy puede verse en el suelo de la iglesia de San Jorge, una representación de los principales enclaves bíblicos de Oriente Próximo, desde Palestina a Egipto, pasando por Jerusalén, Jericó, el Río Jordán o el Mar Mediterráneo. En su origen tenía unas dimensiones de 20×6 metros y unos dos millones de piezas que mostraban Tierra Santa.

Una vez recorrida la iglesia e interpretado el mosaico gracias a la indicaciones de la LP, deambulamos por la calles aledañas abarrotadas de puestos artesanos, pañuelos, regalos y recuerdos entremezcladas con carnicerías, restaurantes y tiendas de ropa. Pateadas las calles centrales de Madaba volvimos al coche y pusimos rumbo a Jerash, 90 km hacia el norte de Jordania, donde llegamos más o menos 1 hora y media después.

Cosas que te encuentras callejeando por Madaba

Cosas que te encuentras callejeando por Madaba

Recorrer un país con tu propio vehículo, te permite no solo la libertad de decidir tu propio viaje sino de contemplar la realidad de sus habitantes, de sus ciudades y pueblos e interaccionar en sus vidas. En las carreteras jordanas es habitual encontrarse puestos de frutas y legumbres en los arcenes, a veces incluso camionetas llenas de mercancía. Tanto niños como jóvenes vendían fresas, garbanzos y naranjas apostados en la carretera. Llegamos a Jerash cerca de la 13.30, aparcamos gratuitamente en el aparcamiento del complejo arqueológico y entramos a los restos de la Antigua Gerasa (8 JD).

Arco de Adriano, Jerash, Jordania

Arco de Adriano,  Antigua Jerash, Jordania

Creada durante el Imperio de Alejandro Magno, fue conquistada por el general romano Pompeyo en el 64 a.C. pasando a formar parte de la Provincia Romana de Siria y tiempo después de la Decápolis. Situada en plena ruta comercial de Asia Menor floreció gracias al comercio, la agricultura y la minería. Sufrió varias modificaciones y llegó a albergar a más de 20.000 personas. Entró en declive tras el terremoto del 747 que devastó la ciudad y se mantuvo prácticamente deshabitada hasta el siglo XIX. Las ruinas que hoy podemos disfrutar cubren una inmensa extensión y constituyen una de las ciudades romanas mejor conservadas, al mismo nivel en mi opinión, que Éfeso en la costa de Turquía.

Fachada del Nifeo, Jersah

Fachada del Nifeo, Jersah

Como puntos clave destaca el Arco de Adriano, de 13 m de altura que permite la entrada al yacimiento. El hipódromo, pequeño pero bien conservado, el increíble Foro Columnado que conectaba el Templo de Zeus con el Cardo Máximo (vía principal que cruza la ciudad de Norte a Sur) donde tenía lugar la vida política y social de la ciudad. El Ninfeo, los Baños y el Propíleo aparecen a ambos lados del Cardo hasta llega a la Puerta Norte. Poco antes el Templo de Artemisa y el Teatro se alzan por encima de la antigua ciudad desde donde se puede disfrutar de excelentes vistas tanto de la antigua Jerash como de la nueva.

Cardo Máximo, Jerash

Cardo Máximo, Jerash

Dedicamos tres horas en recorrer las ruinas, entrando por la Puerta de Adriano hasta el Foro pasando por el Hipódromo donde un grupo de niños jordanos nos asaltaron para fotografiarse con nosotros. Continuamos por el Cardo Máximo hasta el Teatro Norte, pasando por el Ninfeo y los Baños. Subimos al Templo de Artemisa y caminamos hasta el Teatro Sur desde donde se divisaba toda la ciudad. De aquí bajamos a la entrada y atravesamos todos los tenderetes de recuerdos que cubren la distancia desde la entrada hasta el aparcamiento y como no, llegó la hora de comprar el pañuelo jordano típico para poder lucirlo durante los momentos de más calor, a la par que nos llevábamos el recuerdo más típico del país.

Foro Columnado, Jerash

Foro Columnado, Jerash

Tras el propio regateo, conseguimos tres pañuelos, dos jordanos y otro palestino por 6 euros en total. Muertos de hambre decidimos buscar un restaurante en la Nueva Jerash, así que arrancamos y entramos con el coche en la ciudad. Jerash está asentada sobre una colina, con trazado irregular y caótico, de casas rectangulares de piedra blanca con aspecto inacabado.

Las calles no siguen ningún patrón concreto, como dijo mi padre “echaron a andar un burro y fueron construyeron a su paso”. En lo que podría considerarse una de las calles principales encontramos una especie de restaurante para jordanos donde nos atendieron estupendamente y tomaron nota de nuestra comanda, dos Shawerma para mi madre y para mí y una especie de plato combinado de shawerma, ensalada y patatas fritas para mi padre, agua y coca cola por 7 JD y puedo asegurar que el shawerma, una especie de pan de pita enrollado con carne, tomate, lechuga y salsa, eran muy contundentes de los más sabrosos que he probado a lo largo del mundo.

Al acabar salimos de la ciudad de Jerash y pusimos rumbo de nuevo a Madaba, circunvalando Amman durante la vuelta, de aspecto muy parecido a Jerash pero a lo bestia. Al llegar a Madaba, en torno a las 19.30, aparcamos el coche nuevamente en la calle principal y nos dedicamos a callejear en torno a la Iglesia de San Jorge.

Nos llamó la atención que en muchas de la tiendecitas que vendían mosaicos y pañuelos, también ofrecían unas botellitas con arena de colores con la que formaban paisajes y camellos con nombres propios. Concretamente en una de ellas pudimos contemplar la elaboración de una, intercalando arena teñida de diferentes colores para desdibujar paisajes y la técnica para crear formas de animales. No pudimos resistirnos a comprar algunas, teniendo en cuenta que a pesar de tener una gran tamaño costaban tan solo un euro, además de regalarnos una muestra por admirar su obra. Tras dar vueltas por las calles entramos en un restaurante-cafetería para tomar un té, fumar una sisha de manzana-menta y volver al hotel a dormir tras un día completo y una noche cortísima.

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