Mar Muerto, Tierra Santa y Wadi Mujib

AVENTURA por el MUNDO

Mar Muerto, Tierra Santa y Wadi Mujib

Al día siguiente pusimos a las 7.00 el despertador para cumplir el ajustado plan del día antes de llegar a Petra con paradas obligadas en el Mar Muerto y el cañón Mujib. Hicimos las maletas, bajamos a desayunar y rápidamente, tras el check out, salimos disparados hacia el Monte Nebo a 9 km de Madaba en dirección oeste, a medio camino de Betania. Al cabo de 10 min llegamos al aparcamiento del Monte Nebo (1 JD) donde al parecer éramos los primeros en llegar.

Monte Nebo es el lugar desde donde Moisés divisó la Tierra Prometida, pero no se le permitió entrar. Su tumba está por el lugar pero no está señalada. Además de la Iglesia y monumento en su honor, este monte proporciona unas magníficas vistas de la Tierra Prometida, Jericó, Jerusalén, el Río Jordán y sobretodo, el Mar Muerto.

Vista de la Tierra Prometida desde el Monte Nebo, Jordania

Vista de la Tierra Prometida desde el Monte Nebo, Jordania

La visita nos llevó poco más de media hora y tras disfrutar de las increíbles vistas, descendimos por la carretera que lleva al Mar Muerto desviándonos hacia Betania más allá del Jordán, lugar donde se bautizó a Jesucristo (o eso dicen). Aparcamos el coche y nos dirigimos a las taquillas (12 JD), faltaban 10 min para que empezara la siguiente visita guiada. Al poco rato, llegó un minibús y recogió a los pocos turistas que esperábamos a la sombra, subimos y nos llevaron por un camino de olivos hasta una especie de chiringuito donde empezaba la visita. El lugar estaba lleno de olivos y arbustos pero hacía mucho calor y se notaba la aridez del terreno y calor, aun siendo abril y las 10.30 de la mañana, comenzaba a apretar. Llegamos a una especie de mirador a los pies del río Jordán, que más que un río parecía una ciénaga pantanosa. Varias iglesias sobresalían por encima de los olivos. El guía comentó que muchas iglesias de diferentes ramas habían establecido allí una sede de peregrinación.

Lugar del bautismo de Jesucristo

Lugar del bautismo de Jesucristo

El camino proseguía hasta el lugar donde Jesús de Nazaret fue bautizado por San Juan Bautista que vivía por aquellos lares. En su momento el Jordán bañaba aquella zona con sus aguas, pero con el paso del tiempo el caudal se retiró metros atrás y tan solo quedaba un charco cenagoso rodeado de plataformas de madera. Seguimos la visita hasta la entrada a una de las iglesias de la zona, concretamente griega ortodoxa, construida a los pies del Jordán, frontera con Israel. Tras un rato deambulando por la zona volvimos al lugar de inicio y nos ofrecieron entrar en un mercadillo donde se vendían todo tipo de recuerdos cristianos, así como aguas del Río Jordán y demás historias para no dormir de la emoción. Gracias a dios el bus llegó pronto y pudimos proseguir la carretera hasta el Mar Muerto.

Iglesia ortodoxa, Jordán

Iglesia ortodoxa, Jordán

A ver, no es que la visita en si no me gustara, pero es totalmente prescindible en mi opinión además de cara para lo que en realidad ofrece si no eres creyente. Claro está que hasta que no la haces no lo puedes saber y siempre te quedaría la duda. Y como ya estábamos allí, no perdíamos nada, bueno perdíamos tiempo, algo de lo que no íbamos muy sobrados pero bueno, todo estaba saliendo según lo previsto.

Al cabo de una media hora llegamos a Amman Beach, un complejo turístico del Mar Muerto, para que los turistas podamos disfrutar del Mar Muerto y sus lodos por el módico precio de 20 JD por cabeza, eso sí, con duchas y piscinas para no llevarte al coche el kilo de sal y aceite que te cubre el cuerpo.

 El Mar Muerto, es uno de los lugares más bajos de la Tierra, situado a 400 metros por debajo del nivel del mar en una zona relativamente árida de Jordania. El calor provoca la rápida evaporación de sus aguas que es superior al aporte recibido por los escasos ríos que en él desembocan. Todo ello contribuye a que la salinidad del Mar Muerto sea 10 veces superior a la de cualquier océano, imposibilitando cualquier tipo de vida en su ecosistema, más allá de determinados organismos extremófilos.

Aparcamos gratuitamente, pagamos la entrada y bajamos a la playa. Estaba ansioso por sentir la sensación de flotabilidad que tanto me costaba imaginar. El agua estaba caliente, hacía mucho calor, nos metimos y flotamos de verdad. El agua te empujaba hacia arriba, hacia la posición horizontal. A mí no me entró agua en los ojos, pero a mis padres si y el picor era horrible, además no tienes nada con que limpiarte, únicamente con lágrimas. La sensación de flotabilidad es total, como estar encima de un colchón de agua.

Mar Muerto, Jordania

Mar Muerto, Jordania

En el fondo, había una especie de barro resbaladizo como betún, de tacto aceitoso. Mi madre y yo nos untamos el lodo por todo el cuerpo, además tenía pequeñas piedras con lo que la sensación exfoliante era enorme. Dejamos que se secara al sol y volvimos a entrar al agua para quitarnos el lodo seco que empezaba a resquebrajarse. El agua de Mar Muerto te deja la piel aceitosa, además de gran de cantidad de sal, fue algo que me llamó mucho la atención, solo esperaba las costras de sal sobre la piel, algo que odio por encima de todo, y no te digo nada si encima me tengo que poner una camiseta. Volvimos al complejo y nos duchamos antes de meternos en la piscina para terminar de quitarnos la sal y el aceite. Después, descansamos un rato al sol que todavía no era demasiado fuerte como para tomarlo.

 Cerca de las dos de la tarde decidimos abandonar el complejo y continuar por la carretera del Mar Muerto hasta la entrada del cañón Mujib. El Wadi Mujib es una profunda garganta que desemboca en el Mar Muerto por la que desciende el río principal conocido como Arnon desde tiempos bíblicos e inunda la garganta completamente en muchos de sus puntos, llegando a formar piscinas naturales de más de 60 metros y más hasta 4 de profundidad que tienes que atravesar nadando. Llegamos a entrada de la reserva, con mis padres aún ignorantes de lo que les esperaba. Tanto fue así que mi padre quería entrar con la cámara réflex, a pesar de mi advertencia de que no se podía meter nada porque nos íbamos a mojar enteros. Después de confirmárselo el guía de la entrada y pagar el acceso (16 JD) decidimos que haríamos la ruta SIQ TRAIL -que no requiere guía-, nos pusimos los chalecos salvavidas y entramos en el cañón, dejando todas las cosas de valor en el coche y las llaves del coche al guía. Descendimos unas escaleras y nos metimos en el agua que al principio tan solo nos llegaba a media pierna.

Entrando en el Wadi Mujib

Entrando en el Wadi Mujib

A medida que entrábamos al cañón el agua fue subiendo hasta la cintura, el cuello y a final tuvimos que empezar a nadar río arriba remontando el cañón. Puedo asegurar que la experiencia fue una de las mejores de mi vida, no solo por la belleza del lugar que era realmente magnifico, la temperatura del agua era ideal, en torno a los 23-24 grados y la dificultad media, aunque mi madre lo hizo entero cosa que nos sorprendió a todos. Nadamos/escalamos por el cañón dos kilómetros río arriba, sorteando saltos de agua, cascadas, piscinas profundas, pasos estrechos casi en penumbra…INCREIBLE. Mi padre apasionado de la montaña no cabía en sí de emoción, pues no se lo esperaba para nada. No sé por qué no hay mucha información acerca de este sitio, ni en la LP, ni en los foros, y por descontado no está incluido en ningún viaje programado. Al cabo de hora y media más o menos llegamos al final del de trail, donde una cascada de más de 20 metros nos cortaba el paso. Tras meternos de pleno en el torrente de agua decidimos volver tranquilamente, sin prisa, disfrutando del cañón de agua.

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Reserva de la Biosfera de Wadi Mujib, Jordania

 

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Reserva de la Biosfera de Wadi Mujib

Tardamos más de media hora en volver, sacando fotos y dejándonos llevar por la fuerte corriente en algunos tramos. A penas había gente, dos guías que ayudaban en los saltos de agua de relativa dificultad y algún que otro turista de vez en cuando, pero prácticamente íbamos solos por el trail.

Una vez que salimos del Wadi Mujib, cogimos las llaves y nos cambiamos en el coche. Éramos los últimos en salir del cañón, fuera ya no había nadie, así que en cuanto nos pusimos ropa seca, puse en el GPS dirección PETRA y salimos pitando. Como eran más de las 17 de la tarde, elegimos la ruta más rápida para llegar a Petra, siguiendo la carretera del Mar Muerto y tomando una desviación que atravesaba las montañas para llegar directamente a Wadi Musa, el pueblo base para conocer Petra. La carretera resultó ser un camino de cabras donde el coche le costaba subir las cuestas de tierra al borde de los precipicios. Tras varias horas atravesando montañas interminables y apunto de destartalar el coche, llegamos a Wadi Musa. Teníamos reservado dos noches en el Hotel Al Anbat II (9 euros persona/noche con desayuno). Nos metimos en la cama cerca de las 11 pm, la jornada había sido muy larga y cansada y además al día siguiente nos esperaba… Petra.

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